Durante cuatro años, Alessandro Bazzoni fue una de las figuras más discretas pero activas en los esquemas de evasión de sanciones petroleras del chavismo. Este empresario italiano, nacido el 9 de julio de 1971 en Milán y, actualmente, con residencia actual en Londres, operó como una pieza clave en la red que permitió a PDVSA mover crudo al margen del sistema financiero formal, en alianza con operadores como Joaquín Leal Jiménez y José Luis Chávez Calva, ambos investigados en Estados Unidos por lavado de dinero y conspiración.
Bazzoni fue sancionado en enero de 2021 por el Departamento del Tesoro estadounidense como parte de las acciones contra la red de Tareck El Aissami, heredando el rol que dejó Alex Saab tras su detención en Cabo Verde. Según el Tesoro, ayudó a vender petróleo venezolano a través de empresas pantalla y esquemas triangulados con países como Irán y Turquía. En enero de 2025, el gobierno de Joe Biden —en uno de sus últimos actos antes de dejar la Casa Blanca— levantó las sanciones sobre él, en medio de negociaciones energéticas.
De México a Caracas: el nexo con Joaquín Leal y Chávez Calva
Durante los años más duros de la pandemia, Bazzoni y su esposa, la noruega Siri Evjemo-Nysveen, se establecieron temporalmente en México, donde estrecharon vínculos con Joaquín Leal Jiménez, operador mexicano sancionado por su rol en el negocio fraudulento de las cajas CLAP y otros esquemas vinculados al chavismo. Leal, quien se presentaba como supuesto familiar del presidente Andrés Manuel López Obrador, fue un socio clave para Bazzoni, con quien articuló una red transnacional de comercialización de crudo, utilizando como intermediario al coronel José Antonio Pérez Suárez (entonces vicepresidente de Comercio y Suministro de PDVSA, hoy detenido) y al ministro Wilmar Castro Soteldo.
José Luis Chávez Calva, exfuncionario mexicano vinculado al sector energético, también fue parte de esta red como facilitador técnico y regulatorio. Su papel fue clave en las triangulaciones con empresas asiáticas para colocar crudo venezolano en mercados sancionados.
El papel de Siri Evjemo-Nysveen y el MBaer Merchant Bank
Detrás del aparato financiero de Bazzoni estuvo su esposa, Siri Evjemo-Nysveen, quien fue designada en 2020 como miembro de la junta directiva del banco suizo MBaer Merchant Bank, institución especializada en banca privada y controlada por el bisnieto del fundador de Julius Baer. Desde ese cargo, Siri facilitó la apertura de cuentas bancarias en Suiza para funcionarios y operadores del chavismo, así como la canalización de fondos desde Asia, vía Dubái, a través de la subsidiaria Baer Capital Partners.
La pareja utilizó Norge Oil Limited, registrada en la isla de Man, para mover fondos derivados de la venta de crudo. En 2023, apenas estalló el escándalo de corrupción que llevó a la caída de El Aissami, Siri fue retirada discretamente del consejo directivo del banco.
El fútbol como fachada: SPAL y el rastro italiano
El nombre de Bazzoni también aparece en el mundo deportivo. Su hermano, Lorenzo Bazzoni, es directivo del club de fútbol italiano SPAL, de la ciudad de Ferrara. Aunque la operación fue encabezada por el abogado Joe Tacopina —conocido por ser parte del equipo legal de Donald Trump—, Tacopina admitió que una “familia italiana top secret” estuvo detrás del financiamiento. Lorenzo fue identificado como representante de esta familia.
La adquisición de SPAL, un club con más de un siglo de historia, levantó sospechas entre autoridades financieras debido al uso frecuente del fútbol como herramienta para el lavado de dinero. Las inversiones, que superarían los 25 millones de euros, están bajo observación de agencias federales estadounidenses y europeas.
La pasión por el polo y los circuitos de lujo
Además del fútbol, Bazzoni y Siri comparten otra afición: el polo. Han participado en torneos en Argentina, Estados Unidos, Italia y Reino Unido con sus equipos Monterosso Polo Team y MT Vikings. Este deporte, tradicionalmente asociado a élites financieras, ha sido utilizado por figuras sancionadas como plataforma social y herramienta de blanqueo. En concreto, al matrimonio Bazzoni y Svjemo-Nysveen se le investiga en el Reino Unido por compra de decenas de caballos de competición con dinero proveniente de la corrupción en Venezuela.
El estilo de vida de la pareja incluye propiedades en Londres, en la costa italiana y en paraísos fiscales, además de vehículos de lujo, helicópteros y aviones privados. Según fuentes judiciales, utilizan empresas registradas en Dubái, Suiza y el Caribe para administrar sus activos sin dejar rastros evidentes.
Rivalidades: Saab y Jorge Andrés Giménez Ochoa
Aunque durante algún tiempo coexistieron, Bazzoni y Alex Saab terminaron siendo rivales directos en el negocio del crudo y los alimentos subvencionados. Mientras Saab controlaba buena parte del negocio de los CLAP y los contratos con Irán, Bazzoni avanzaba silenciosamente en mercados más técnicos y sofisticados. Ambos terminaron chocando por rutas, contratos y operadores.
Una rivalidad similar surgió con Jorge Andrés Giménez Ochoa, presidente de la FVF y operador cercano a Tareck El Aissami. Giménez buscaba consolidar rutas logísticas a través de Turquía, mientras Bazzoni desarrollaba su propia red con apoyo de empresarios europeos. La pugna por las cuotas de poder en el petróleo sancionado terminó por fragmentar las redes logísticas y de colocación.
Investigaciones en curso
Al menos dos fiscalías estadounidenses (la del Distrito Sur de Florida y la del Distrito Sur de Texas) investigan activamente el rol de Bazzoni en el desfalco a PDVSA. En Venezuela, la Fiscalía también emitió una orden de captura contra él y lo vinculó con delitos de tráfico de materiales estratégicos, comercio ilícito y legitimación de capitales.
Los Bazzoni-Evjemo Nysveen estarían implicados en el desfalco de más de 800 millones de dólares, en un esquema que no solo dejó a Venezuela sin recursos petroleros, sino que también contribuyó al colapso de su industria alimentaria al involucrar a productores como testaferros financieros.

