Noticias Candela - Informe 25 por Jorge Castro
Mauricio Claver-Carone y su «compañera de vida» reivindican la autoría del «plan de las tres fases» – La Tabla Blog

Mauricio Claver-Carone y su «compañera de vida» reivindican la autoría del «plan de las tres fases» – La Tabla Blog

El Washington Post los señaló como operadores irregulares de la influencia estadounidense en Caracas. En sus respuestas, Mauricio Claver-Carone y su pareja, Jessica Bedoya, no solo aceptaron los señalamientos, sino que los reivindicaron: presumen de ser el “Jared Kushner de América Latina”, confiesan haber recomendado a Centerview Partners para la deuda millonaria, y Bedoya revela que viajó a Caracas para gestionar la entrega de Álex Saab a Estados Unidos. Lo que era una denuncia se convirtió en su carta de presentación.

Los arquitectos del nuevo orden venezolano y diseñadores del plan que la administración Trump comenzó a ejecutar tras la captura de Nicolás Maduro son Mauricio Claver-Carone y su «compañera de vida», Jessica Bedoya. Así lo asumieron sin ningún recato en respuestas a consultas del Washington Post, con motivo de un reportaje inicialmente de denuncia que, con base en filtraciones, los señalaba como responsables de actuaciones irregulares. Lejos de limitarse a defenderse, ambos reivindicaron su papel como creadores del futuro político y económico del país.

Bedoya explicó que fueron convocados «como ciudadanos privados» para encontrar una «solución al problema de la política hacia Venezuela» y presentar opciones sobre «cómo podría verse una Venezuela pos-Maduro». El resultado fue el plan de tres fases —estabilidad, recuperación económica y transición política— que hoy rige el país. Cuando Maduro rechazó una oferta de exilio en diciembre de 2025, se puso en marcha la misión militar que lo depositó en una prisión de Nueva York. Claver-Carone participó en la llamada del 3 de enero de 2026 con Delcy Rodríguez, y hoy asegura que Venezuela está «a punto» de pasar de la fase uno a la fase dos, la recuperación económica.

Claver-Carone definió su papel como un «conector», cuyo conocimiento íntimo de los actores y la política en Washington y Caracas es «necesario y buscado por ambas partes». Reveló un dato central: «Delcy tiene el número de Marco [Rubio], pueden hablar, puede escribirle. Pero el secretario de Estado tiene como un millón de asuntos». Rodríguez, según el propio Claver-Carone, prefiere consultarlo a él antes que al secretario de Estado.

El Jared de América Latina

Para dimensionar su poder, se comparó abiertamente con Jared Kushner, el yerno de Trump y negociador en Medio Oriente. «La gente dice: ‘¿Sos el Jared de América Latina?’. Y yo respondo: ‘No, Jared es el Mauricio de Medio Oriente’», declaró. La comparación revela su aspiración: ejercer poder sin cargo oficial sobre un segmento del territorio del imperio, exactamente como Kushner operó en Medio Oriente, y luego convertir esos contactos en negocios millonarios a través de su fondo Lara Fund.

Su influencia se extiende a la propia estructura diplomática. Claver-Carone reveló que se reunió con la diplomática Laura F. Dogu antes de que viajara a Venezuela en enero para preparar la reapertura de la embajada, y también con John M. Barrett antes de que llegara como encargado de negocios en abril. Un ciudadano privado coordinando el despliegue diplomático de Estados Unidos.

Jessica Bedoya, por su parte, ha actuado como su brazo operativo. Declaró que se reunió con Delcy Rodríguez cada vez que viajó a Venezuela este año, incluyendo una visita a comienzos de mayo para «manejar el traslado de Alex Saab», el exestrecho colaborador de Maduro que fue entregado por Caracas para enfrentar cargos por lavado de dinero en Estados Unidos. Bedoya se negó a revelar quién pagó sus frecuentes viajes, incluido un vuelo chárter del 12 de febrero en el que viajó junto a Matthieu Pigasse, socio de Centerview Partners, la firma que Claver-Carone respaldó personalmente para reestructurar la deuda venezolana de 170 mil millones de dólares.

La «compañera de vida» (así se refiere Claver-Carone a Bedoya) también confirmó que Lara Fund busca recaudar al menos mil millones de dólares, según presentaciones ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos. Aunque aseguró que todavía no ha recibido dinero de inversores, tiene «varios proyectos en etapa de planificación». Tanto ella como Claver-Carone dijeron que no reciben pagos por su trabajo para el gobierno, pero la pregunta sobre quién financia su actividad privada quedó sin respuesta.

Claver-Carone describió el esquema financiero del petróleo: el crudo venezolano se deposita en una cuenta de Citibank controlada por el Tesoro estadounidense, que a su vez distribuye el dinero a Venezuela. Trump, según Claver-Carone, dijo que Estados Unidos se queda con una parte, que ya habría pagado el costo de la operación militar del 3 de enero.

Sin conflictos de intereses

Claver-Carone niega cualquier conflicto de intereses. Asegura que su fondo no ha invertido en Venezuela porque el país «todavía no entra en su perfil de riesgo», aunque agrega: «Espero que algún día lo haga». Admite que no todos están satisfechos con sus «modos bruscos» y su nivel de influencia, en particular aquellos con intereses económicos previos en Venezuela que, según él, «estaban saqueando al país».

La puerta de Miraflores, por ahora, permanece cerrada para sus propios intereses privados. Pero el propio Claver-Carone admite que la llave está en sus manos. Lo que el Washington Post quiso que fuera un reportaje de denuncia terminó siendo, sin pretenderlo, el escenario donde estos dos ciudadanos privados se presentaron ante el mundo como los verdaderos dueños de las llaves del nuevo Venezuela.

Lea aquí el reportaje de The Washington Post


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