
El zar energético de Trump lidera una misión ejecutiva para sellar acuerdos de suministro que garantizarán el aseguramiento de minerales críticos, petróleo y oro. El mensaje a las empresas es firme: compromisos claros, volúmenes definidos y tiempos de garantía.
Redacción: La Tabla/Plataforma de Periodismo de Datos
El director ejecutivo del Consejo Nacional de Dominio Energético (NEDC) de Estados Unidos, Jarrod Agen, arribó este jueves a Caracas en su segunda visita en apenas dos meses para ejecutar lo que el propio gobierno de Donald Trump define como la fase de consolidación de los acuerdos energéticos y mineros con Venezuela.
Agen, quien ya había acompañado al secretario del Interior Doug Burgum durante la misión fundacional de marzo, lidera ahora una delegación que aterrizó en el primer vuelo comercial directo entre Miami y Caracas en siete años, una ruta reanudada gracias a la Operación Resolución Absoluta ejecutada el pasado 3 de enero.
De las palabras a los hechos: compromisos firmes
Según el comunicado de la Casa Blanca, los acuerdos previstos se materializarán en memorandos de entendimiento sobre proyectos en petróleo, oro, aluminio y carbón, lo que no implicará un incremento inmediato de la producción sino la apertura de nuevas vías de inversión y comercio en los próximos años.
Sin embargo, la trayectoria del propio Agen permite proyectar un escenario de mayor exigencia. Su modus operandi, desplegado en Argentina con el acuerdo de minerales críticos firmado en febrero, consiste en avanzar rápidamente de los MoU a contratos de suministro plurianuales y vinculantes. En Grecia impulsó acuerdos a 20 años para suministro de gas natural licuado desde 2030 y en Macedonia del Norte supervisó la firma de un acuerdo para garantizar la seguridad del suministro de gas. El patrón es claro: se viene a firmar, no a explorar; y las empresas petroleras, según declaró Agen la semana pasada, están todos a bordo.
El petróleo como punta de lanza de los demás recursos
Venezuela, que posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, también alberga cantidades no verificadas de minerales críticos como tierras raras, antimonio, coltán, bauxita y oro.
Agen llega con una agenda que busca atar los dos frentes: asegurar el crudo pesado para las refinerías de la Costa del Golfo y garantizar las cadenas de suministro de minerales que hoy dependen de China, que controla más del 90% del refinado mundial de tierras raras. El objetivo es lograr un abastecimiento masivo y confiable a través de contratos vinculantes.
La reunión de este jueves con la presidenta encargada Delcy Rodríguez y con ejecutivos de compañías como Hunt Oil, Repsol, Eni y Halliburton servirá para cerrar una operación que el gobierno estadounidense considera estratégica. Agen dijo a POLITICO estar convencido de que la producción puede aumentar rápidamente en Venezuela.
El subsecretario interino de Energía de EE. UU., Alex Fitzsimmons, señaló el miércoles que la producción ya comenzó a aumentar, aunque advirtió que se trata de un proyecto a largo plazo. Pero para Agen, los plazos son más cortos: viene a poner sobre la mesa volúmenes y calendarios de garantía. Como él mismo ha declarado en ocasiones anteriores, la energía es una herramienta para la paz y ahora es también la clave de la influencia de Washington en Sudamérica.

