
Redacción: La Tabla/Plataforma de Periodismo de Datos 20 FEB 2026
El primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, diputado Pedro Infante (PSUV/Miranda), aseguró ayer aque la reunión sostenida entre altas autoridades venezolanas y el jefe del Comando Sur de los Estados Unidos representa un hito para la diplomacia bolivariana. La afirmación se da en un contexto marcado por una escalada militar sin precedentes en los últimos cinco meses, que incluyó un despliegue naval masivo en el Caribe, ataques a embarcaciones y un bloqueo petrolero, y que tuvo su punto más crítico el pasado 3 de enero con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en una operación de fuerzas especiales estadounidenses .
En una declaración difundida a través de sus redes sociales, el diputado Pedro Infante calificó como un «claro reconocimiento a la fortaleza» de la revolución el reciente encuentro entre la cúpula chavista y representantes del Comando Sur. «Quienes pusieron precio a la cabeza de los principales líderes del pueblo, hoy se sientan con ellos en una mesa de respeto e intereses comunes», expresó el parlamentario.
La afirmación del diputado busca enmarcar la reunión como un éxito de la resistencia del gobierno venezolano, pero tiene lugar tras la materialización de las amenazas de agresión militar y “extracción” del Presidente Nicolás Maduro, tal como ocurrió el 3 de enero pasado.
La escalada previa: del bloqueo a los bombardeos
El contexto de los últimos cinco meses ha estado dominado por acciones bélicas unilaterales de Washington. En diciembre de 2025, el presidente Donald Trump ordenó un «bloqueo total y completo» contra buques petroleros sancionados que navegaran hacia o desde Venezuela, desplegando lo que describió como «la mayor Armada jamás ensamblada en la historia de Sudamérica» . El despliegue incluyó al portaaviones USS Gerald R. Ford, destructores con misiles Tomahawk, bombarderos estratégicos y unidades de guerra electrónica estacionadas en Puerto Rico, en un movimiento que Caracas calificó en su momento como una «amenaza grotesca» .
Previo a ello, y desde septiembre, la administración Trump había intensificado los ataques contra embarcaciones rápidas en el Caribe, acusadas de narcotráfico. En una operación que quedó registrada en video, fuerzas estadounidenses atacaron una lancha, y posteriormente un segundo ataque contra supervivientes en el agua generó controversia internacional y acusaciones de «ejecución» por parte del ministro del Interior, Diosdado Cabello . En total, se reportaron ataques contra 21 embarcaciones con un saldo de al menos 82 fallecidos .
El punto de quiebre: la captura del Presidente
El punto álgido de la ofensiva se produjo en la madrugada del 3 de enero de 2026, cuando una operación de fuerzas especiales estadounidenses, apoyada por más de 150 aeronaves incluyendo cazas furtivos F-35, bombarderos y drones RQ-170, bombardeó objetivos en Caracas y ejecutó la captura del presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente, Cilia Flores . La vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, denunció en ese momento el «secuestro» del mandatario y activó al Consejo de Defensa de la Nación .
La operación, denominada «Absolute Resolve» por el Pentágono, contó con inteligencia de la CIA desplegada en el terreno durante meses para localizar al líder venezolano . Según la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, Maduro y Flores fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo .
La visita del Comando Sur y la reinterpretación parlamentaria
Es en este escenario de ocupación fáctica y detención del jefe de Estado donde se inserta la visita del jefe del Comando Sur. Según Infante, la reunión sostenida con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez; el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López; y el ministro de Relaciones Interiores, Diosdado Cabello, demostró la «necesidad de reconocer al país como un miembro internacional con respeto e intereses comunes».
El diputado omitió en su mensaje cualquier mención directa a la situación del presidente Maduro, pero destacó que, entre los objetivos de la dirigencia, está «la protección y defensa de la integridad del presidente Nicolás Maduro y de la primera combatiente Cilia Flores”. Asimismo, desestimó otras interpretaciones del evento como producto de «laboratorios de mentiras» y aseguró que la reunión representa un giro hacia un «diálogo pragmático» contra el narcotráfico, tras el fracaso de los intentos de derrocamiento.

