
De las 26 preguntas formuladas al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, al menos una de cada tres respuestas evade, desvía o cambia el tema sin contestar lo que se le pregunta.
Redacción: La Tabla/Plataforma de Periodismo de Datos. 12 ABR 2026
El 12 de abril de 2026, el diario El País publicó una extensa entrevista con Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y segunda figura del chavismo tras su hermana, la presidenta Delcy Rodríguez. La conversación, realizada a 100 días del ataque estadounidense que forzó la caída de Nicolás Maduro, abarcó desde la relación con Washington hasta las elecciones, la oposición, la economía y la libertad de prensa. Sin embargo, un análisis detallado de la interacción revela una pauta sistemática: en al menos 10 de las 26 respuestas, Rodríguez no contesta a lo que se le pregunta. No se trata de edición periodística ni de recortes de estilo: son desajustes gramaticales, temporales y temáticos que convierten la entrevista en un monólogo controlado donde el entrevistado impone su agenda, a menudo respondiendo a otra cosa o simplemente eludiendo.
El arte de no contestar: una pauta de 10 casos
Lo primero que salta a la vista es la fuga de la persona gramatical. El periodista pregunta directamente a Rodríguez, en segunda persona del singular: “¿Qué está haciendo usted ahora que no podía hacer antes?”. La respuesta no menciona ninguna acción concreta que antes le estuviera vedada. En lugar de eso, Rodríguez niega una afirmación que no se le había hecho (“No, no, yo tengo la responsabilidad que la Constitución me establece”) y luego se escuda en un “nosotros” colectivo: “Lo que estamos haciendo todos nosotros es ponernos de acuerdo en la necesidad de cuidar y defender la paz”. El resultado: el lector nunca sabe qué hace hoy Rodríguez que antes no pudiera hacer.
Otro patrón recurrente es la evasión de la cuantificación y el tiempo. Cuando el periodista pregunta “¿Cuánto de todo lo que se ha adoptado en estos 90 días estaba previsto antes del 3 de enero?”, la respuesta esperable era una proporción (nada, algo, todo). En su lugar, Rodríguez describe el contexto: “Venezuela viene de una situación gravísima de bloqueo […] hiperinflación […] corrupción”. No hay ni un porcentaje, ni un sí, ni un no. Más adelante, ante la pregunta “¿Cuándo es viable que Venezuela celebre unas elecciones presidenciales?”, la respuesta se transforma en una declaración de prioridades: “Lo más importante ahorita es la economía”. Y cuando el periodista insiste con “¿Puede decir un mínimo o máximo de tiempo?”, la respuesta es seca: “No podría”. No da plazos, ni condiciones, ni horizontes. Es la negación pura de la función periodística de la pregunta temporal.
El tercer mecanismo es el síndrome de la pregunta binaria sin respuesta binaria. En varias ocasiones, el entrevistador formula preguntas que admiten solo dos respuestas: sí o no. “¿Hay una transición en Venezuela?”. Rodríguez no dice ni sí ni no. Prefiere: “Prefiero el término ‘nuevo tiempo político’”. “¿Van a permitir que María Corina Machado regrese a Venezuela?”. No responde. En lugar de eso, remite a la Ley de Amnistía y califica a la opositora de “bastante borbónica”. “Si decide regresar, ¿será detenida?”. La respuesta es una derivación institucional: “Yo soy diputado, no soy yo quien puede dar esa respuesta”. El periodista no preguntaba quién podía darla, sino qué iba a ocurrir. Rodríguez esquiva el pronóstico.
Un cuarto grupo de desajustes es el cambio de objeto de la pregunta. Se le pide calificar a Donald Trump como persona, a partir del antecedente de Hugo Chávez llamando “diablo” a un presidente de EE. UU. Rodríguez responde: “La relación con el gobierno del presidente Trump ha sido de respeto y de cooperación”. No califica a Trump. Califica la relación. Son dos objetos distintos. También se le pregunta por qué fueron encarceladas personas que hoy reconoce que no debieron estarlo. Su respuesta: “Porque se cometieron errores”. Es una tautología: la causa del encarcelamiento es el error de haber encarcelado. No explica si hubo órdenes, falsas acusaciones, mala interpretación de la ley. El lector se queda sin saber.
Finalmente, el caso más ilustrativo de desvío temático ocurre con la libertad de prensa. La pregunta es directa: “¿Se va a poder ejercer la libertad de prensa en Venezuela en el corto plazo?”. El verbo indica posibilidad futura. El marco temporal es “corto plazo”. La respuesta de Rodríguez comienza con un “tiene que”, que expresa obligación moral, no predicción. Luego añade una crítica no solicitada: “a pesar de que opino que los medios han abandonado su condición de ser imparciales”. No informa si en los próximos meses se levantará el bloqueo a canales internacionales, si cesará la persecución a periodistas, si podrán volver los exiliados. Responde a otra pregunta: ¿cómo debería ser la libertad de expresión idealmente? Y de paso culpa a los medios.
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¿Edición periodística o estrategia discursiva?
Es cierto que en el periodismo impreso es habitual recortar muletillas, eliminar repeticiones o condensar respuestas largas. Pero eso no altera la correspondencia entre pregunta y respuesta. En estos 10 casos, la alteración no es de estilo sino de fondo: el entrevistado no contesta, redirige o cambia el tema. El análisis se basó en criterios lingüísticos objetivos: concordancia de persona gramatical, tiempo verbal, modo (indicativo, condicional, deóntico), acto de habla (afirmación/negación vs. evasión) y foco temático. Cada uno de los 10 casos supera un umbral de certeza alto.
El resultado es una entrevista asimétrica. El periodista pregunta desde la agenda ciudadana (elecciones, plazos, presos, prensa, oposición). Rodríguez responde desde la agenda del poder (unidad del chavismo, trauma superado, nuevo tiempo político, inversiones). No hay diálogo en el sentido estricto: hay dos monólogos que solo ocasionalmente se tocan.
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TABLA ANEXO (síntesis visual)
N° Pregunta (resumen) Tipo de desajuste Fragmento de respuesta
1 ¿Qué hace ahora que no podía antes? Cambio de persona (usted → nosotros) “Lo que estamos haciendo todos nosotros es defender la paz”
2 ¿Cuál era el freno? Cambio de foco causal “De los traumas se sacan enseñanzas… los chavistas son malos perdedores”
3 ¿Cuánto estaba previsto antes del 3E? Evasión de cuantificación “Venezuela viene de una situación gravísima…”
4 ¿Hay una transición? No responde sí/no “Prefiero ‘nuevo tiempo político’”
5 ¿Cómo calificaría a Trump? Cambio de objeto (persona → relación) “La relación con Trump ha sido de respeto”
6 ¿Cuándo habrá elecciones? Evasión temporal “Lo más importante ahora es la economía”
7 ¿Van a permitir que Machado regrese? No responde sí/no “Revise la Ley de Amnistía… está bastante borbónica”
8 ¿Será detenida si regresa? Derivación institucional “Yo soy diputado, no puedo dar esa respuesta”
9 ¿Por qué se encarceló a presos inocentes? Tautología “Porque se cometieron errores”
10 ¿Se podrá ejercer libertad de prensa en corto plazo? Cambio de modo (predictivo → deóntico) “La libertad de expresión tiene que respetarse, aunque los medios no son imparciales”
Tabla: 10 casos con desajuste confirmado entre pregunta y respuesta. Análisis basado en criterios de concordancia gramatical, acto de habla y foco temático.
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CIERRE
La entrevista de Jorge Rodríguez en El País es un documento valioso para entender el discurso oficial del chavismo tras la caída de Maduro. Pero también es un caso de estudio sobre cómo un político experimentado puede responder sin contestar, evadir sin mentir y cambiar de tema sin que parezca grosero. El análisis de las 26 respuestas muestra que en al menos 10 ocasiones la pregunta y la respuesta no coinciden. No es un error de edición. Es una estrategia. Y detectarla es parte del trabajo periodístico.

