Por Ken Ramírez. 22 MAY 2026

La Venezuela Bolivariana y Antiimperialista enfrenta hoy su hora más oscura. El 3 de enero de 2026 marca un revés histórico para nuestra nación: el bombardeo y el secuestro del presidente Nicolás Maduro no son un acto de justicia, sino la confirmación de un retorno colonial que somete a nuestro país bajo el dominio de potencias extranjeras.
La mancha de la traición
Como ha sucedido en cada proceso transformador de la humanidad, las ambiciones personales y la cobardía han engendrado a sus Judas. Hoy, políticos y militares de alto rango han traicionado el legado de quienes dieron su vida por nuestra independencia. Han dado la espalda a la tierra que vio nacer a Simón Bolívar, Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre, Rafael Urdaneta y José Antonio Páez.
La lucha de nuestros libertadores ha sido mancillada por quienes, siendo sus descendientes, han permitido que el imperio retome el control de nuestra casa.
Una advertencia que cobra vida
El Libertador Simón Bolívar no se equivocó cuando sentenció:
«Los Estados Unidos están destinados por la Providencia a plagar de miserias la América en nombre de la libertad.»
Esa profecía hoy nos golpea el rostro. Bajo la fachada de la libertad, lo que han ejecutado es la entrega vil de nuestro territorio, de nuestros recursos naturales y de nuestra soberanía geográfica.
El llamado a la resistencia

Ante este escenario, millones de venezolanos nos levantamos. Nuestra voz no calla. En nombre de nuestros ancestros y por el derecho a nuestra autodeterminación, declaramos:
No aceptamos la entrega de nuestro espacio geográfico ni de nuestras riquezas.
Nos negamos a la sumisión ante quienes han plagiado nuestra paz con la violencia del bombardeo.
Mantenemos viva la llama de la resistencia, porque la dignidad de una nación no se bombardea ni se secuestra.
Hoy, más que nunca, la historia nos exige estar a la altura de nuestro pasado libertador. No bajaremos la guardia. La lucha continúa.
Ken Ramírez
Movimiento de Resistencia Libertador Simón Bolívar

