El jefe castrense asumió la primera posición de mando en octubre del 2014, cuando en medio de una crisis derivada de una cadena de asesinatos y muertes violentas de militantes políticos el presidente Nicolás Maduro debió realizar cambios de emergencia en los ministerios de Relaciones Interiores y de Defensa. El general Gustavo González López es el nuevo titular del despacho del Poder Popular para la Defensa
Redacción: La Tabla/Plataforma de Periodismo de Datos. 18 MAR 2026

Luego de permanecer más de 11 años como ministro de la Defensa de Venezuela —el período más prolongado que funcionario alguno haya ocupado ese cargo en la historia del país—, el general en jefe Vladimir Padrino López fue reemplazado hoy 18 de marzo de 2026. Su ciclo como máxima autoridad administrativa, política y operativa de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) comenzó el 24 de octubre de 2014, cuando Nicolás Maduro lo designó en medio de una convulsión que marcó un antes y un después en la estructura de seguridad del Estado .
La salida de Padrino, de 62 años, fue anunciada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, a través de su canal en Telegram. «Agradecemos al G/J Vladimir Padrino López por su entrega, su lealtad a la Patria y por haber sido, durante todos estos años, el primer soldado en la defensa de nuestro país», escribió la mandataria, quien adelantó que Padrino asumirá «nuevas responsabilidades» sin precisar detalles .
El momento en que Padrino llegó al ministerio estuvo lejos de ser una transición ordinaria. Su designación se produjo en un contexto de emergencia, luego de una serie de asesinatos y muertes vioentas que sacudieron los cimientos del gobierno y desataron sospechas sobre un posible plan de terrorismo y sicariato político.
Apenas seis meses antes, en abril de 2014, había sido asesinado el mayor Eliécer Otaiza, exdirector de la DISIP y fundador del Sebin, en un crimen con señales de tortura que aún hoy permanece sin esclarecimiento total. En octubre de ese mismo año, el diputado Robert Serra y su asistente María Herrera fueron salvajemente asesinados en su vivienda en La Pastora, un hecho que conmocionó al país y que Maduro vinculó a una «insurgencia armada».


A estos crímenes se sumaron los enfrentamientos de febrero de 2014 durante las protestas de «La Salida», que dejaron tres muertos en La Candelaria —entre ellos un escolta del entonces ministro del Interior— y el trágico episodio del 7 de octubre, cuando cinco presuntos miembros de “colectivos” cayeron en un operativo del CICPC, lo que contribuyó a socavar la confianza mutua entre el gobierno y sus bases más militantes. Fue en ese caldo de cultivo de crisis institucional, de heridas abiertas y de una violencia que parecía desbordar todos los canales del Estado, donde Maduro decidió colocar a Padrino al frente de la FANB.
Lo que quizás nació como una solución de emergencia para contener un conflicto latente y no resuelto, se convirtió con el tiempo en la razón misma de su permanencia: durante más de una década, Padrino logró lo que pocos—armonizar las facciones internas de la Fuerza Armada, distribuir cuotas de poder y mantener unido un cuerpo que, sin su presencia, probablemente habría estallado en fracturas. Ahora, con su salida, posiblemente el tiempo estará del lado de la revelación de los secretos mejor guardados de aquella crisis fundacional y de los once años que le siguieron .
En su lugar fue designado el también general en jefe Gustavo González López, quien venía desempeñándose desde enero como comandante de la Guardia de Honor Presidencial y director de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) . González López, de 65 años, cuenta con una larga trayectoria en el aparato de seguridad: fue director del Sebin en dos períodos (2014-2018 y 2019-2024) y ministro de Interior entre 2015 y 2016.

Tras conocerse su salida, Padrino López emitió una declaración en la que afirmó que servir como ministro fue «el más alto honor de mi vida» y felicitó a su sucesor, de quien destacó «su temple, su moral y su probada lealtad» .

