
Redacción: La Tabla Plataforma de Periodismo de Datos. 18 AGO 2026
Un total de 227 millones de barriles de crudo venezolano, equivalentes a 16.570 millones de dólares en ingresos, han sido comercializados entre enero y julio de 2026 bajo la supervisión directa de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Así lo denunció este martes el exministro de Petróleo, Rafael Ramírez, en su cuenta en la red social X, quien reveló que los fondos se encuentran retenidos en cuentas de la Reserva Federal y otras instituciones bancarias norteamericanas, sin que la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) pueda disponer de ellos para atender las necesidades del país.
De acuerdo con la información difundida por el exalto funcionario, únicamente en julio se comercializaron 35,6 millones de barriles, mientras que el acumulado del primer semestre y julio alcanza los 222,7 millones de barriles extraídos del subsuelo nacional. El destino de esta producción refleja una orientación casi exclusiva hacia el mercado estadounidense, que absorbe el 70% de las ventas, seguido por India con el 16%, Europa con el 13% y otras regiones con apenas el 1%. Ramírez enfatizó que, contrariamente a versiones previas, no se ha destinado ni un barril de crudo a la isla de Cuba.
El control de las operaciones comerciales recae hoy exclusivamente en transnacionales autorizadas por la OFAC, prueba inequívoca del desmantelamiento de la capacidad operativa de PDVSA. Según los porcentajes citados, la estadounidense Chevron concentra el 25% de los envíos, mientras que las casas de comercio Trafigura y Vitol participan con un 27% y 19%, respectivamente. El restante 29% corresponde a otras firmas habilitadas por la agencia estadounidense. Ramírez subrayó que PDVSA ha cesado completamente su rol como exportador directo, delegando la comercialización en estas empresas extranjeras designadas por la OFAC, que hoy gobierna de facto el sector petrolero venezolano.
El exministro calificó esta situación como una «evidencia clara de la pérdida de soberanía», al señalar que el principal ingreso del país permanece bajo el control de una potencia extranjera. «Este es dinero de todos los venezolanos y está en manos de una potencia extranjera», sentenció en su publicación. El flujo de divisas, que en condiciones normales habría impulsado el presupuesto nacional y el gasto social, se encuentra congelado en el Fondo administrado por la Casa Blanca. Ramírez advirtió que, aunque el actual gobierno sea relevado, las estructuras de dominación económica y financiera impuestas por el imperialismo norteamericano sobre el sector petrolero permanecerán vigentes, dejando al país sujeto a mecanismos de control externo que comprometen su independencia económica.
Los datos expuestos por Ramírez, quien ocupó la cartera de Petróleo durante más de una década, muestran una radiografía crítica de la industria: la producción y comercialización del crudo, históricamente el pilar de la economía venezolana, se encuentra subordinada a las directrices de la OFAC. Mientras los recursos generados por las ventas permanecen inmovilizados en el sistema financiero estadounidense, la nación enfrenta la pérdida efectiva del control sobre su principal activo, configurando un escenario de tutelaje financiero que, según el exministro, marca el fin de la autonomía petrolera del país. La estatal PDVSA ya no exporta petróleo y el ingreso de divisas queda a merced de las decisiones unilaterales de Washington.
Cabe señalar que sobre Ramírez pesan graves acusaciones de corrupción durante su gestión al frente de la industria petrolera. El ex fiscal general de la República, Tarek William Saab, señaló que Ramírez está involucrado al menos en siete tramas de corrupción dentro de PDVSA o sus filiales, y solicitó a Italia su extradición para que responda ante la justicia.
