
El retraso involuntario en la venta de 40 millones de barriles de petróleo venezolano terminó beneficiando al país sudamericano: el crudo que no se colocó la semana pasada ingresará al mercado desde este lunes con un precio que podría duplicar el estimado inicial (de 50 a casi 100 dólares por barril) por el conflicto bélico en Medio Oriente. La paradoja es que la decisión sobre cuándo y a qué valor se vende sigue en manos exclusivas de Estados Unidos, y la opacidad del mecanismo —sin supervisión bilateral confiable— abre la puerta a potenciales fricciones entre los nuevos socios petroleros.

Redacción: La Tabla/Plataforma de Periodismo de Datos 1 MAR 2026
Había una vez 80 millones de barriles de crudo venezolano que pasaron a control de Estados Unidos tras el bloqueo naval iniciado en diciembre de 2025. De ellos, 40 millones ya se vendieron.
Fue el jueves 26 de febrero cuando el secretario de Energía, Chris Wright (desde Corpus Cristie), confirmó la operación: 2.000 millones de dólares a un precio promedio de 50 dólares por barril . Los otros 40 millones, dijo Wright, aún estaban «en proceso de venta» .

Ese «en proceso» —que al cierre de los mercados del viernes 28 de febrero significaba no vendidos— se convirtió en una ventaja geopolítica inesperada.
Durante el fin de semana, EE.UU. e Israel atacaron Irán y paralizaron de facto el tráfico por el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial . El Brent cerró el viernes en 72,87 dólares, pero las proyecciones para la apertura de los mercados de este lunes lo sitúan entre 90 y 100 dólares .
Para Venezuela, la cuenta es simple: si los 40 millones de barriles pendientes se venden a 90 dólares, ingresarán 3.600 millones —1.600 millones más que a 50—. Si el precio toca los 100, la cifra ascenderá a 4.000 millones.

Sin embargo, el beneficio choca contra un problema de fondo. El control de las ventas es exclusivamente estadounidense: el Departamento de Energía y el Tesoro deciden el timing (la oportunidad) de cada cargamento . El gobierno de Delcy Rodríguez (presidenta encargada) no tiene acceso en tiempo real a las negociaciones ni a los precios de cierre .
Los fondos, depositados en cuentas del Tesoro de EE.UU. bajo la Orden Ejecutiva 14373, están blindados frente a los acreedores internacionales , pero también inaccesibles para cualquier supervisión bilateral.
La opacidad del mecanismo —que ya motivó un proyecto de ley demócrata para que la GAO audite el manejo de los recursos— podría convertirse en el primer foco de fricción entre los nuevos socios petroleros .
Venezuela recibirá más dinero por el conflicto, sí, pero sin saber exactamente cuánto, cuándo ni a cambio de qué condiciones se cerraron las operaciones. Y el dato que Wright dejó flotando el jueves sigue vigente: los 40 millones de barriles aún no se han vendido.

