En el más reciente programa del periodista Alejandro Marcano junto al investigador Jorge Castro se reveló que el magnate petrolero estadounidense Harry Sargeant III enfrenta un ultimátum para liquidar y desinvertir de manera forzosa todos sus negocios en Venezuela, por orden de la administración estadounidense. La medida sacude un complejo entramado de cabildeo y negocios energéticos que Sargeant mantuvo durante años con altas figuras del régimen chavista, incluyendo acuerdos previos con Nicolás Maduro y el exministro Manuel Quevedo, así como históricas fricciones con el empresario naviero Wilmer Ruperti. Ante su salida, el control de sus lucrativas operaciones en la Faja del Orinoco y el Zulia pasaría a manos de Alejandro Betancourt, quien, según la investigación, logró esta posición tras colaborar activamente con la justicia de EE. UU. y delatar a sus antiguos socios y protectores, incluido el propio Sargeant.
El colapso de esta red expone un ecosistema de traiciones, complicidades y corrupción transnacional que salpica a múltiples actores políticos. Documentos y delaciones recientes apuntan a que otros operadores, como Francisco Convit, también han firmado acuerdos de cooperación con las autoridades estadounidenses , mientras que figuras como el abogado Juan Carlos Andrade Santamaría operaban para proteger los intereses del conglomerado en territorio venezolano.
Como punto final, el programa destapa una presunta y escandalosa conexión del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero con los “narcosobrinos” y la organización criminal internacional Tren de Aragua, involucrando una red de blanqueo a través del tráfico mundial de joyas de alto valor.

