Noticias Candela - Informe 25 por Jorge Castro
Estados Unidos construyó sus refinerías para crudos pesados porque apostó a mantener el control geopolítico de Canadá, Mexico y Venezuela – La Tabla Blog

Estados Unidos construyó sus refinerías para crudos pesados porque apostó a mantener el control geopolítico de Canadá, Mexico y Venezuela – La Tabla Blog

La industria energética asumió que tendría garantizado el acceso a esos hidrocarburos por la cercanía geográfica, la integración comercial y la influencia política que Estados Unidos ejercía en el continente. Además lo obtenía a precios muy bajos ya que habían impulsado la narrativa de que no era petróleo. En Venezuela lo llamaban bitumen.

Redacción: La Tabla/Plataforma de Periodismo de Datos   29 ENE 2026
Desde los años setenta, las compañías energéticas de Estados Unidos apostaron por construir refinerías capaces de procesar crudos pesados y extrapesados que no existían en su territorio.

Lo hicieron convencidas de que podrían asegurar, durante décadas, el acceso a esos recursos en Canadá, México y Venezuela.

Esa decisión técnica y estratégica explica hoy la presión por recuperar influencia sobre su entorno petrolero inmediato y la insistencia en garantizar el suministro de un tipo de crudo que su propio subsuelo no le ofrece.

A partir de la crisis energética de los años setenta, las empresas estadounidenses asumieron que la producción doméstica de crudo liviano entraría en un declive permanente.

Frente a ese escenario, optaron por una estrategia que marcaría el rumbo del sistema refinador durante medio siglo: invertir en instalaciones diseñadas para procesar crudos pesados, extrapesados y arenas bituminosas.

Ese tipo de petróleo no se encontraba en Estados Unidos, pero sí en grandes volúmenes en el hemisferio occidental, especialmente en Canadá, México y Venezuela. La industria consideró que el acceso a esas reservas estaba asegurado por la cercanía geográfica, la integración comercial y la influencia política que Washington ejercía en la región.

Las refinerías del Golfo de México y del Medio Oeste fueron adaptadas con unidades de coquización e hidrotratamiento profundo, tecnologías costosas que solo resultan rentables con crudos densos y de bajo precio.

La lógica era simple: si Estados Unidos podía garantizar el flujo de esos barriles pesados, obtendría una ventaja competitiva duradera en la producción de combustibles y derivados. Esa infraestructura, construida para durar décadas, consolidó una dependencia estructural de un petróleo que no forma parte de la riqueza natural estadounidense.pp

Hoy, esa decisión histórica condiciona la política energética y exterior del país. Mientras el 80% del crudo que produce es liviano, más del 60% del crudo pesado que necesita debe importarlo.

En ese contexto, asegurar el acceso a los grandes reservorios del continente se convierte en un objetivo estratégico. Las iniciativas gubernamentales orientadas a reforzar la influencia sobre la región responden a la misma necesidad: garantizar, para las próximas décadas, el suministro del tipo de petróleo que mantiene operativa la infraestructura refinadora y sostiene sectores clave de la economía estadounidense.


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