Fuente: https://www.wlrn.org/americas/2026-04-14/trump-venezuela-delcy-de-grazia
Después de que el ejército de Estados Unidos capturara al dictador venezolano Nicolás Maduro en Caracas el 3 de enero y lo trasladara a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico, el presidente Donald Trump afirmó que ahora su gobierno estaba “dirigiendo” Venezuela.
“Vamos a dirigir el país… hasta que podamos lograr una transición segura y adecuada”, dijo Trump.
Sin embargo, en la práctica, esto implicaría que un gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez —vinculada al régimen anterior— estaría gestionando el país y sus recursos clave, como el petróleo, en coordinación con Estados Unidos.
Aun así, existen dudas sobre cuánto control real tiene ese gobierno interino. Un ejemplo es el caso de los hermanos banqueros Carmelo y Daniel De Grazia, quienes han pasado más de dos años encarcelados pese a una orden de liberación.
Su familia denuncia que siguen detenidos en condiciones extremas en la prisión Rodeo I, señalada por violaciones graves de derechos humanos. Según su hijo, Carmelo De Grazia ha perdido mucho peso y su estado de salud es crítico.
Los hermanos fueron arrestados en abril de 2024 acusados de participar en un esquema de lavado de dinero de 21 mil millones de dólares relacionado con la petrolera estatal PDVSA, incluyendo operaciones con criptomonedas para evadir sanciones.
Sin embargo, los De Grazia niegan las acusaciones, y hasta ahora no se han presentado pruebas formales en su contra.
La familia sostiene que su detención responde a intereses políticos y económicos: figuras cercanas al poder querían apoderarse de sus bancos, Bancamiga y Compass Bank.
Tras su arresto, según denuncias, personas vinculadas al régimen tomaron control de esas instituciones, en lo que describen como una “toma patrocinada por el Estado”.
Aunque un juez ordenó recientemente su traslado a arresto domiciliario, el director de la prisión se niega a cumplir la orden, lo que refleja la debilidad del estado de derecho.
Expertos y abogados señalan que este caso evidencia que Venezuela sigue fragmentada, con múltiples actores disputando el poder real.
Uno de los abogados afirmó que la situación demuestra que “no está claro quién está realmente al mando”, y que el país continúa siendo difícil de gobernar debido a conflictos internos.
El caso de los hermanos De Grazia se ha convertido así en una prueba clave tanto para evaluar la justicia en Venezuela como para cuestionar si Estados Unidos realmente tiene el control que afirma sobre el país.



