
Refdacción: La Tabla Plataforma de Periodismo de Datos 6 JUL 2026
Una entidad estadounidense de asistencia en catástrofes, que ya ha anunciado el despliegue de su equipo médico de avanzada en La Guaira para atender a los damnificados por los terremotos, mantiene en su junta directiva a altos ejecutivos de firmas que, en lo que va de año, han cerrado jugosos contratos en el sector petrolero y financiero con el gobierno venezolano y sus empresas estatales.
Los contratos en detalle
Mientras los voluntarios de Team Rubicon coordinan rescates sobre el terreno, su directorio está vinculado simultáneamente a intereses estratégicos en Venezuela, materializados en los siguientes acuerdos:
1. Christina Park (Elliott Management): Su firma concretó la adquisición directa de CITGO Petroleum por 7.300 millones de dólares en noviembre de 2025. La naturaleza del contrato es la compra de deuda venezolana convertida en propiedad accionaria, otorgándole el control operativo y comercial de la red de refinerías y distribución de CITGO en Estados Unidos.
2. John Pitts (Kirkland & Ellis): Su bufete, el mayor del mundo en fusiones, asesora legalmente a petroleras como Marathon Oil y Chevron para reingresar a Venezuela. El objeto es la estructuración de joint ventures con PDVSA y el blindaje contractual contra expropiaciones, incluyendo el riguroso cumplimiento de las sanciones de la OFAC para evitar penalizaciones financieras.
3. Samuel Greene (Centerview Partners): Su firma fue contratada formalmente en mayo de 2026 por el propio gobierno venezolano aapara liderar la reestructuración de su deuda externa (estimada entre 150.000 y 200.000 millones de dólares). El objeto es negociar quitas, plazos y canjes con los bonistas internacionales para aliviar la presión fiscal del Estado.
4. Jim Brooks (CEO de Team Rubicon): Antes de liderar la ONG, fue directivo de Control Risks. Esta consultora tiene operaciones activas en Venezuela, y el objeto de sus contratos es la evaluación de riesgos de seguridad, logística y estabilidad políticaaa para compañías petroleras, garantizando que sus instalaciones y personal puedan operar sin incidentes en territorio venezolano.
La superposición resulta elocuente: mientras una rama de la organización asiste a la población civil, su cúpula directiva opera en la intersección de la recuperación financiera, la expansión petrolera y la seguridad corporativa del país.

