Resulta un ejercicio de cinismo digital observar cómo las alianzas mutan al calor del rating. Quien hoy escuche al “ultraopositor” Wender Villalobos despotricar y lanzar los más bajos insultos contra la pro-oficialista Indira Urbaneja, apenas podría creer la complacencia, las risas y la evidente camaradería que ambos compartían hace unos pocos años en esta entrevista. En aquel entonces, no había ataques despiadados; solo un diálogo cómodo y casi íntimo entre dos youtubers que, frente a la cámara, parecían los mejores amigos debatiendo sobre el destino de Venezuela.
Allí, Villalobos le sirvió la mesa a Urbaneja para que desfilara sus juicios políticos con total soltura. Sin resistencia alguna por parte del entrevistador, ella tildó a Juan Guaidó de “estafa” y a Henry Ramos Allup de dinosaurio, mientras defendió a Nicolás Maduro como el timonel que salvó al chavismo y elogió la inteligencia de Jorge Rodríguez. La mordacidad actual de Villalobos brillaba por su ausencia en el audio; en su lugar, se mostró tolerante incluso cuando aseguró que Carvajalino—a quien Urbaneja defendió como su amigo—”le quitó sus propiedades” en complicidad con Luis Hugas.
Urbaneja rechazó tajantemente la etiqueta de feminista durante la charla, una declaración que fluyó sin debate ni objeción por parte del entrevistador. El video es una muestra más de la hipocresía del ecosistema político venezolano de las redes, y de cómo los verdugos mediáticos de hoy, fueron no hace mucho, los más amables confidentes.

