Noticias Candela - Informe 25 por Jorge Castro
el empresario de Margarita, descartado hace 32 años por Panamá, es entregado por Venezuela como autor del atentado aéreo de 1994, en un desenlace marcado por la presión de Israel y su conflicto contra Irán – La Tabla Blog

el empresario de Margarita, descartado hace 32 años por Panamá, es entregado por Venezuela como autor del atentado aéreo de 1994, en un desenlace marcado por la presión de Israel y su conflicto contra Irán – La Tabla Blog

Las autoridades panameñas lo exoneraron entonces. Las investigaciones originales apuntaban a una venganza de narcotraficantes vinculados al lavado de capitales. Pero la comunidad judía, el lobby israelí y el contexto geopolítico —despliegue militar de EE.UU., operación contra Maduro y escalada contra Irán— sepultaron esa hipótesis. Hage Jalil nunca se escondió: vivía en Margarita, donde regentaba sus negowcios.

Redacción: La Tabla/Plataforma de Periodismo de Datos 21 ABR 2026

El lunes 20 de abril, el empresario colombo-venezolano Ali Zaki Hage Jalil llegó extraditado desde Venezuela al aeropuerto de Tocumen, en Panamá, para ser juzgado por el atentado contra el vuelo 901 de Alas Chiricanas ocurrido en 1994, que dejó 21 muertos. Su captura y entrega cierran un episodio de 32 años donde la narrativa del terrorismo islámico terminó imponiéndose sobre otras hipótesis del magnicidio, a pesar de que las propias autoridades panameñas lo habían exonerado en su momento y de que múltiples pruebas apuntaban a una venganza del narcotráfico.

La extradición se ejecutó tras la decisión de la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela del 27 de marzo, que declaró procedente el pedido de Panamá. Sin embargo, lo que hoy se presenta como un acto de justicia contra un presunto miembro de Hezbolá oculta una historia de manipulación geopolítica, presiones externas y una investigación original que nunca vinculó a Hage Jalil con los hechos.

Impulsados por la comunidad judía y el lobby israelí

Según una investigación de La Tabla/Plataforma de Periodismo de Datos, la reactivación del caso en 2003 tuvo un origen cuestionable. La Corte Suprema de Panamá aceptó entonces como base la hipótesis que vinculaba el atentado con Hezbolá, fundamentada en informes del juez argentino Juan José Galeano, quien para esa fecha ya enfrentaba procesos de destitución por corrupción en la causa AMIA.

La línea investigativa original del Ministerio Público panameño, por el contrario, apuntaba al narcotráfico como móvil principal, con notorias similitudes técnicas con el atentado al vuelo 203 de Avianca en Bogotá de 1989, atribuido al cartel de Medellín.

El giro hacia la teoría del terrorismo islámico, señala la investigación, respondió a presiones de entidades gremiales y de la comunidad judía, en el marco de una estrategia más amplia del Estado de Israel y sus aliados para asociar a Venezuela con un supuesto «eje del mal» encabezado por Irán.

Esta narrativa cobró fuerza en un contexto geopolítico particular: el despliegue naval estadounidense en el Caribe a partir de agosto de 2025, la operación de secuestro del presidente venezolano el 3 de enero de 2026, y el escalamiento del conflicto en Medio Oriente entre Estados Unidos e Israel contra Irán desde finales de febrero.

Pruebas de que nunca estuvo prófugo

Contrario a la imagen de un peligroso terrorista oculto durante tres décadas, Hage Jalil mantuvo una vida pública y visible tanto en Panamá como en Venezuela. Documentos oficiales demuestran que, tras ser liberado por las autoridades panameñas en 1994, mantuvo actividad empresarial en el istmo, incluyendo la sociedad AINDEA S.A., inscrita en 2013 en el sistema Panamá Emprende.

En la Isla de Margarita, donde residía desde hacía años, era conocido como propietario de varios establecimientos gastronómicos y bares playeros, e incluso apareció en al menos cuatro fotografías de la celebración del cumpleaños de su hermana publicadas por el diario El Sol de Margarita en octubre de 2017.

Según reveló una investigación del diario colombiano EL TIEMPO en noviembre de 2022, la localización de Hage Jalil se logró mediante una operación de inteligencia con base en Colombia que, entre 2018 y 2022, también ejecutó labores de espionaje sobre instalaciones militares venezolanas.

La paradoja del caso, señala el informe, es que mientras se montaba una costosa operación para localizarlo, el sospechoso nunca se había escondido.

La extradición de Hage Jalil representa así el desenlace de un episodio donde el relato hegemónico del terrorismo islámico se impuso sobre las evidencias, en el marco de una confrontación geopolítica que excede largamente el esclarecimiento de la verdad sobre el atentado de 1994.


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