Noticias Candela - Informe 25 por Jorge Castro
¿Dónde están las «bases avanzadas» de los Marines en el Caribe?  Los «nodos terrestres» son la evolución de lo anfibio a lo litoral en el campo de batalla – La Tabla Blog

¿Dónde están las «bases avanzadas» de los Marines en el Caribe?  Los «nodos terrestres» son la evolución de lo anfibio a lo litoral en el campo de batalla – La Tabla Blog

Mientras el relevo formal entre la 22ª y la 24ª Unidad Expedicionaria de Marines se consolidó la semana pasada, la redesignación de esta última como LCF-24 (Fuerza de Combate Litoral) confirma la aplicación práctica de la doctrina *Expeditionary Advanced Base Operations* (EABO). El cambio no es solo nominal: marca el tránsito de una fuerza anfibia tradicional a un modelo de ocupación territorial dispersa que ya ha iniciado su despliegue físico en la región.

Redacción: La Tabla Plataforma de Periodismo de Datos   02 JUN 2026

El relevo operativo, que vio partir al grupo anfibio encabezado por el USS Iwo Jima (desplegado desde agosto de 2025 con la 22ª MEU), da paso a una estructura radicalmente distinta. La 24ª MEU, ahora bajo la denominación **LCF-24**, abandona el esquema de concentración naval para adoptar la lógica de dispersión terrestre desarrollada originalmente para el Indo-Pacífico. Esta decisión, impulsada por la jefatura del Comando Sur (USSOUTHCOM), implica que la capacidad de respuesta rápida ya no depende exclusivamente de buques en alta mar, sino de la presencia física permanente de combatientes en tierra firme.

La arquitectura de los «Nodos Terrestres»

Aunque el cuartel general de mando de la LCF-24 se establece en Puerto Rico —territorio bajo soberanía plena de Estados Unidos—, la esencia operativa de la doctrina EABO reside en sus **»nodos terrestres»**. Estas no son grandes bases militares permanentes, sino instalaciones temporales, austeras y móviles, diseñadas para ser desplegadas rápidamente en locaciones costeras estratégicas de naciones aliadas o socios operacionales.

Cada nodo tiene capacidad para albergar entre 75 y 100 Marines, equipados con sistemas de comunicación, vigilancia y defensa aérea. Su propósito táctico es crear una red de puntos de control distribuidos que permitan:
1.  Vigilancia continuade rutas marítimas y espacios aéreos cercanos.
2.  Respuesta inmediata ante actividades ilícitas sin necesidad de esperar el despliegue desde un buque lejano.
3.  Negación del área a actores hostiles mediante la presencia física disuasiva.

El desembarco ya está hecho: De lo anfíbio a lo litoral

El concepto clave que redefine la amenaza a la soberanía es que, bajo la doctrina EABO, el desembarco ya no es una acción eventual, sino el estado normal de operación. A diferencia de las unidades expedicionarias clásicas que embarcan y desembarcan según la misión, los elementos de la LCF-24 están concebidos para operar desde la costa.

Esto significa que los combatientes estadounidenses ya no están «de paso» o «en tránsito» desde un buque anfibio en aguas internacionales; están estacionados en tierra firme, integrados en la geografía local. Esta distinción es crucial desde el punto de vista jurídico y político: transforma la cooperación militar en una forma de presencia ocupacional encubierta, donde la infraestructura crítica de seguridad de una nación caribeña queda bajo control directo de fuerzas extranjeras, incluso si estas operan bajo el paraguas de acuerdos antinarcóticos.

Implicaciones para la Soberanía Regional

La inevitable ejecución de operaciones desde tierra firme, y no desde la relativa neutralidad jurídica de un buque en alta mar, expone a los gobiernos receptores a una presión sin precedentes. Al aceptar estos nodos, las naciones caribeñas ceden el control efectivo de sus zonas costeras estratégicas a una fuerza militar extranjera equipada para la guerra de alta intensidad.

En el caso de Venezuela, la vulnerabilidad del gobierno encargado post-Maduro podría facilitar la instalación de estos nodos en su extenso litoral, ya sea mediante acuerdos formales o aquiescencias tácitas. Esto convertiría al país en una plataforma logística avanzada para el USSOUTHCOM, subordinando su integridad territorial a los requerimientos operativos de una doctrina que, aunque nacida para contener a China, encuentra en el Caribe un terreno fértil para redefinir los límites de la soberanía nacional frente a la proyección de poder estadounidense.


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