Caracas, 6 de enero de 2026.
En un giro abrupto dentro de la cúpula del poder venezolano, la presidenta encargada Delcy Rodríguez ordenó este martes la destitución inmediata y el arresto del Mayor General Javier Marcano Tábata, quien hasta ahora ejercía el control de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y de la Guardia de Honor Presidencial.
La medida, ejecutada desde el Palacio de Miraflores en Caracas, marca uno de los movimientos más contundentes dentro del aparato de seguridad del Estado en los últimos años y es interpretada por analistas como el colapso definitivo del sistema de “lealtad absoluta” que sostuvo al poder durante la era de Nicolás Maduro.
Un golpe directo al corazón de la seguridad del poder
Marcano Tábata era considerado una de las figuras más influyentes del estamento militar, al concentrar el mando de la Dirección General de Contrainteligencia Militar y de la unidad responsable de la seguridad directa del Ejecutivo. Su caída representa no solo una destitución administrativa, sino una fractura profunda dentro del círculo que históricamente garantizó la estabilidad interna del chavismo.
De acuerdo con versiones extraoficiales, la orden de arresto habría sido ejecutada por unidades especiales sin previo anuncio público, lo que sugiere una operación diseñada para evitar resistencias internas o reacciones en cadena dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.



