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CÓMO LAS ÉLITES INTERNAS Y EL TUTELAJE EXTRANJERO VACIARON LA SOBERANÍA VENEZOLANA – La Tabla Blog

CÓMO LAS ÉLITES INTERNAS Y EL TUTELAJE EXTRANJERO VACIARON LA SOBERANÍA VENEZOLANA – La Tabla Blog

Por Ken Ramírez  03 JUN 2026
Magíster en Ciencias Políticas y Licenciado en Educación

El colapso de la soberanía en Venezuela, consumado tras la acción militar extranjera del pasado 3 de enero bajo la doctrina de anexión de facto promovida por la administración de Donald Trump, no puede comprenderse únicamente como una derrota militar ante una superpotencia.

Un análisis político exhaustivo demuestra que el fin del poder «absoluto y perpetuo» del Estado —teorizado por Jean Bodin— y de la soberanía como «derecho intransferible del pueblo» —postulado por Simón Bolívar— es el resultado de una pinza de traición y omisión ejecutada por los factores políticos internos.

El desmontaje de la República se sostuvo sobre tres ejes críticos que configuran una corresponsabilidad histórica:
La omisión deliberada de la cúpula gubernamental: El entorno político y militar que gobernaba junto a Nicolás Maduro poseía el conocimiento táctico, la doctrina de resistencia y los sistemas de defensa necesarios para resguardar la nación.

Sin embargo, decidieron conscientemente no actuar. Al anteponer la negociación de salvoconductos personales y la supervivencia de su facción por encima del mandato constitucional de defender la integridad territorial, dejaron al Estado desarmado, rompiendo el principio bodiniano de la perpetuidad de la República.

El entreguismo de la oposición corporativa: En el otro extremo, una clase política de oposición operó como agente legitimador del invasor. Incapaces de construir una mayoría popular real, imploraron abiertamente una intervención armada extranjera, demostrando su disposición a gobernar sobre las cenizas de una infraestructura patria destruida. Este sector encarna la traición al ideal bolivariano, al pretender canjear la independencia nacional por un cargo de administradores coloniales en un protectorado.

La degradación al estatus de «Estado 51»: La confluencia de estas dos élites internas permitió la materialización de la agenda de Washington. Al tratar a Venezuela bajo la lógica de una colonia o un «Estado 51» —despojado de su cualidad de República soberana ante la comunidad internacional—, se consumó la extirpación de una cultura existente y el control absoluto de sus recursos estratégicos desde el extranjero.

Este escenario de capitulación institucional fue viabilizado por una profunda operación de manipulación psicosocial sobre la ciudadanía. Sometida a años de asfixia económica inducida y mala gestión interna, una parte de la sociedad civil cayó en un estado de indefensión aprendida.

El desgaste crónico de la moral colectiva civil logró que el propio agresor fuera percibido y aplaudido por algunos sectores como un «salvador», quebrando el tejido identitario de la nación.
La lección histórica del 3 de enero es categórica para el pensamiento político contemporáneo: cuando la clase gobernante decide resguardar su pellejo en lugar de sus fronteras, y la oposición subasta el suelo patrio para acceder al poder, la soberanía se disuelve en los despachos antes de que las botas extranjeras pisen el territorio. La reconstrucción del ideal republicano no dependerá de tutelas imperiales, sino del rescate de la dignidad y la verdad histórica por parte de una sociedad que decida volver a ser el dueño intransferible de su propio destino.

Prof. Ken Ramírez
Magister en Ciencias Políticas
Investigador
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