Noticias Candela - Informe 25 por Jorge Castro
La Política Colombiana en la Ruta hacia 2026: Los Pre-candidatos Presidenciales y el Papel de Juan Carlos Buitrago en un Futuro Gabinete

Comercio ilícito, política pública y estrategia: lo que América Latina aún no está viendo

En América Latina, el comercio internacional sigue siendo uno de los caminos menos visibles —y más importantes— para mover recursos ilícitos. No porque falten normas o controles. El problema es otro: muchas veces los sistemas de riesgo no están diseñados para responder a cómo operan realmente estas dinámicas en la región.

Y esa desconexión cuesta caro.

Más controles no siempre significan mejores resultados

Durante años, la respuesta frente al crimen organizado ha seguido una lógica conocida: endurecer controles, aumentar incautaciones y desmantelar redes criminales. Pero la experiencia ha demostrado que eso, por sí solo, no basta.

Como ha advertido el General (r) Juan Carlos Buitrago Arias, desarticular estructuras criminales no necesariamente reduce el contrabando. En algunos casos, incluso ocurre lo contrario. ¿La razón? El problema no siempre está en la capacidad de reacción del Estado, sino en cómo se diseñan las políticas públicas.

Colombia ofrece un ejemplo claro. Después de un aumento en los impuestos al licor y al cigarrillo, las autoridades desmantelaron más de 90 estructuras vinculadas al narcotráfico. Sin embargo, el contrabando aumentó un 30%.

Eso revela algo incómodo, pero importante: cuando un Estado eleva la carga tributaria sin contar con herramientas efectivas para contener el mercado ilegal, no necesariamente recauda más. A veces, lo que hace es abrirle más espacio al crimen organizado.

Cuando una decisión regulatoria termina generando el efecto contrario

Las cifras reflejan esa realidad. En la última década, el comercio ilícito de cigarrillos en la región pasó de representar cerca del 14% a más del 36% del mercado. Hoy, estimaciones recientes lo ubican en torno al 38%, su punto más alto en 15 años.

Detrás de ese crecimiento hay consecuencias concretas: pérdidas fiscales millonarias, expansión de redes criminales, distorsión de los mercados formales y un debilitamiento progresivo de las instituciones.

Por eso, reducir esta conversación a un problema de fronteras sería quedarse corto. En el fondo, se trata de un problema de diseño institucional.

El comercio internacional: un punto ciego que sigue subestimándose

En este escenario, el comercio exterior aparece como un canal crítico —y muchas veces ignorado— para el movimiento de capitales ilícitos.

Las razones son conocidas: cadenas de suministro cada vez más complejas, diferencias regulatorias entre países, limitaciones tecnológicas en las aduanas y modelos de riesgo que ya no reflejan la realidad.

El resultado es preocupante: sistemas que cumplen en el papel, pero fallan en la práctica.

La pregunta clave ya no es si hay regulación, sino si sirve

Frente a este panorama, la discusión de fondo no pasa por crear más reglas, sino por entender mejor el contexto. La verdadera pregunta es qué tan preparadas están hoy las organizaciones para identificar riesgos reales en sus operaciones de comercio exterior.

La respuesta exige algo más que cumplimiento formal. Exige inteligencia, mejor calibración y una lectura más profunda de cómo evolucionan estas amenazas en América Latina.

Ese será precisamente uno de los temas centrales en The Assembly by ACAMS 2026, donde expertos internacionales analizarán cómo construir sistemas de gestión de riesgo que respondan de verdad a las dinámicas del crimen organizado en la región.

Una amenaza que cambia más rápido que las respuestas

Esta idea también atraviesa la obra reciente de Juan Carlos Buitrago Arias, ¿Podremos derrotar la hidra de mil cabezas?, donde plantea una reflexión poderosa: el crimen organizado no actúa como una estructura fija, sino como un sistema adaptable, capaz de transformarse más rápido que las políticas diseñadas para enfrentarlo.

Y ahí está uno de los mayores riesgos: cada intervención mal calibrada puede fortalecer aquello que intenta combatir.

Una lección que también aplica al mundo empresarial

Esta lógica no pertenece solo al ámbito de la seguridad o de la política pública. También aparece, con frecuencia, en el mundo de los negocios.

Muchas organizaciones creen que su problema está en la ejecución: más herramientas, más campañas, más procesos. Pero a menudo la falla está mucho antes, en el planteamiento estratégico.

Pasa igual con cualquier sistema mal diseñado: no fracasa por falta de esfuerzo, sino porque fue construido sobre una lectura equivocada de la realidad.

Entender primero, actuar después

América Latina enfrenta un desafío estructural. Combatir el comercio ilícito no consiste únicamente en perseguir criminales. Implica entender los sistemas, incentivos y vacíos que permiten que esas redes crezcan, se adapten y se fortalezcan.

Por eso, antes de actuar, hace falta diagnosticar mejor. Porque cuando el problema se entiende mal, incluso la solución más sofisticada termina siendo insuficiente.

 

Economista venezolano Jesús Casique realiza colecta para la compra de insumos y medicamentos tras sufrir ACV


Publicado

en

por

Etiquetas: