El 12 de enero de 2026, la maquinaria legal de Milton Revilla Soto se activó con un objetivo claro: presionar y silenciar a Alejandro Marcano Santelli. A través de la firma Financial Legal Group, el abogado Alexander Joseph Alfano despachó un documento cargado de amenazas de litigio y exigencias de censura.
La misiva no buscaba simplemente un derecho a réplica; era un ultimátum directo.
Las pesadas exigencias contra Marcano
El equipo legal de Revilla Soto delineó una serie de demandas perentorias, exigiendo al periodista someterse a sus términos bajo la amenaza de enfrentarse a los tribunales de Florida:
Censura inmediata: Exigieron la eliminación total y expedita del video de YouTube titulado «ETARRAS PELIGROSOS en Venezuela: La Verdad tras el Muro», incluyendo cualquier clip, edición o post relacionado en todas las plataformas.
Retractación forzada: Demandaron que Marcano publicara una declaración admitiendo que las acusaciones sobre Revilla Soto (como ser «espía», «traidor» o ejercer ilegalmente la abogacía) no estaban sustentadas en documentos oficiales al momento de la emisión.
Disculpa pública y prolongada: Exigieron que Marcano se disculpara públicamente por el presunto daño causado y que mantuviera esta retractación fijada en sus redes sociales durante 30 días calendario.
Control editorial futuro: Demandaron un compromiso firmado obligando a Marcano a que, en cualquier mención futura, solo pueda presentar afirmaciones sobre Revilla Soto que estén respaldadas por «documentos oficiales verificables».
Las acusaciones para justificar la ofensiva
La amenaza del desgaste económico
El tono del documento busca intimidar. Se le ordenó a Marcano preservar inmediatamente todos sus mensajes con invitados, videos crudos, redes sociales e incluso registros de monetización en anticipación a un juicio en la corte estatal de Florida. La firma legal dejó en claro el peso de sus amenazas: de no acatar, buscarían daños punitivos, compensación por angustia mental y perjuicios económicos. Para rematar, advirtieron que cualquier nueva publicación sobre el tema sería catalogada como «malicia real», agravando la responsabilidad legal de Marcano.



