
En agosto de 2022, cuando el banquero venezolano Julio Herrera Velutini se entregó al FBI en Puerto Rico, la plataforma de periodismo La Tabla ya había reconstruido la trama que lo vinculaba con la exgobernadora Wanda Vázquez Garced. Cuatro años después, esa misma historia —la del banquero que intentó capturar el regulador bancario de la isla para proteger su entidad Bancrédito— reaparece con un giro que La Tabla no podía anticipar entonces: un indulto presidencial en Estados Unidos, una donación millonaria para el salón de baile de la Casa Blanca y un contrato de 50 millones de dólares con una abogada cercana a Donald Trump.
Lo que La Tabla documentó en 2022
Según la reconstrucción publicada por La Tabla y replicada por medios como La iguana TV, Herrera Velutini —miembro de una de las familias bancarias más antiguas de Venezuela— se autoexilió en 2010 tras la quiebra de sus bancos en el país. Años más tarde, desde Londres, dirigía el grupo financiero Britannia y era propietario de Bancrédito, una entidad que operaba en Puerto Rico bajo un régimen especial que, de acuerdo con la investigación, “frecuentemente ha sido empleado para evasión fiscal y legitimación”.

El hilo de La Tabla detallaba que la OCIF (Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras) había detectado “transas aparentemente irregulares” en una auditoría rutinaria. Cuando el regulador intentó ampliar la muestra para profundizar la pesquisa, el banco “se opuso con diversas presiones” y se negó a cumplir las recomendaciones. El punto de inflexión llegó en marzo de 2020: la gobernadora Wanda Vázquez “logró” la renuncia del comisionado George Joyner y designó en su lugar a Víctor Rodríguez Bonilla, un antiguo oficial de cumplimiento de Bancrédito.
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La tesis de La Tabla era que Herrera Velutini había financiado la campaña de Vázquez —con al menos 300.000 dólares canalizados a través de consultores políticos— a cambio de que ella destituyera al regulador que investigaba su banco. Esa fue la base de la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos en 2022 por conspiración, soborno de programas federales y fraude de servicios honestos.
El desenlace que La Tabla no vio venir
Lo que en 2022 parecía un caso de corrupción clásico derivó, tres años después, en un acuerdo de culpabilidad “inusualmente indulgente”: en agosto de 2025, los cargos graves de soborno contra Herrera Velutini se redujeron a una sola infracción menor de las normas de financiación de campañas electorales. La exgobernadora Vázquez y el exagente del FBI Mark Rossini también se declararon culpables de ese delito menor.
Pero el banquero consideraba que esa condena reducida “seguía siendo una mancha en su historial” y desplegó una estrategia para obtener la clemencia presidencial. Según reveló The New York Times en octubre de 2026, su hija Isabela Herrera —de 27 años y ciudadana estadounidense— donó primero 3,5 millones de dólares a un súper PAC vinculado a Trump. Cuando el indulto aún no llegaba, la familia contrató a Alina Habba, exabogada personal de Trump y en ese momento asesora del Departamento de Justicia. Le ofrecieron 10 millones de dólares anuales durante cuatro años, más una serie de bonificaciones que elevaban el total garantizado a más de 50 millones en ese período.
Habba se convertiría en directora legal de Concord Partners, una sociedad que Isabela Herrera registró en Florida a finales de octubre de 2025 y cuya actividad “permanece poco clara”. La abogada comenzó formalmente a trabajar el 1 de enero de 2026; semanas después, Trump otorgó a Herrera Velutini una “gracia plena e incondicional”. El indulto se firmó el 15 de enero de 2026 y también benefició a Wanda Vázquez y a Mark Rossini.
A ello se suma otro frente que La Tabla no cubrió en su momento: en septiembre de 2025, un mes después del acuerdo de culpabilidad, Isabela Herrera se comprometió a donar 2,5 millones de dólares al salón de baile que Trump construye en la Casa Blanca. La primera cuota, de 835.000 dólares, se abonó el 14 de octubre de ese año. La organización Campaign Legal Center presentó una denuncia ante la Comisión Federal Electoral alegando que la hija actuaba como “intermediaria” de su padre.
La conexión que La Tabla anticipó sin saberlo
Cuando La Tabla publicó su hilo en 2022, el foco era la captura del regulador bancario puertorriqueño y los vínculos de ejecutivos de Herrera Velutini con allegados a Juan Guaidó para formar “compañías de maletín” con el fin de “canalizar los activos robados de Venezuela por el ‘gobierno interino’”. Lo que entonces era una historia de soborno y presión regulatoria en el Caribe se transformó, cuatro años después, en un caso que apunta al corazón del sistema de clemencia de la segunda administración Trump, donde —según el Times— ha florecido una “industria” de indultos en la que “criminales acaudalados pagan a abogados, intermediarios y lobistas para interceder ante la administración”.
Herrera Velutini, el banquero que intentó doblegar al supervisor de su banco en Puerto Rico, terminó obteniendo el perdón presidencial en Washington. La Tabla contó el primer capítulo. El segundo lo está escribiendo la justicia estadounidense, entre donaciones millonarias, contratos de vértigo y un indulto que llegó puntual a la cita.
