El cargamento de 15.000 toneladas de Venalum genera un margen bruto estimado de $34,5 millones, un 74% sobre el precio de compra en origen, gracias a la prima del Medio Oeste.

Redacción: La Tabla Plataforma de Periodismo de Datos. 1 OCT 2026
El buque LIPSI zarpó de Boca Grande, en la desembocadura del río Orinoco, el pasado 19 de septiembre con 15.000 toneladas métricas de aluminio primario producido por CVG Venalum. Diez días después, el 29 de septiembre, el granelero atracó en el puerto de Nueva Orleans, Louisiana, con un calado de 7 metros.
La travesía fue breve. El viaje financiero que la precede y la sucede es mucho más largo y lucrativo —para los intermediarios—. El cargamento, el primero de aluminio primario venezolano que llega a Estados Unidos en ocho años, forma parte de un Acuerdo de Offtake con Pre-financiamiento suscrito entre CVG Venalum, la comercializadora suiza Mercuria Energy Group y el fondo de inversión estadounidense Heeney Capital.

La matemática del negocio
La estructura es conocida en el comercio internacional de commodities. Los financiadores inyectan capital de trabajo antes de que el aluminio exista. Ese dinero se destina a reactivar la cadena productiva: compra de insumos, pago de nómina especializada, mantenimiento de las celdas de electrólisis y costos logísticos hasta el puerto. A cambio, obtienen el derecho exclusivo a comprar la producción futura a un precio preferencial —típicamente LME menos un descuento del 5% al 10%— que compensa el riesgo de ejecución, el riesgo país y los costos de cumplimiento normativo.
El diferencial se materializa en el mercado estadounidense. Con un precio del aluminio en el LME que rondaba los $3.127 por tonelada** al cierre de septiembre, y una **Prima del Medio Oeste** que se situaba entre **$2.275 y $2.420 por tonelada, el cálculo es revelador:

Ese margen cubre sobradamente los costos logísticos —flete marítimo, seguros, almacenamiento en Nueva Orleans— y deja una ganancia extraordinaria para Mercuria y Heeney, que no producen el metal pero controlan su comercialización.

El relato oficial y la letra pequeña
Heeney Capital ha presentado la operación como un hito para la reactivación del sector. En comunicados difundidos tras el zarpe, la firma señaló que la entrega demuestra que los sectores minero y energético de Venezuela pueden ser un socio confiable para la industria estadounidense, y que proyectos como Venalum ayudan a restaurar el acceso de la cadena de suministro estadounidense a materiales críticos.
El gobierno venezolano, por su parte, ha destacado el envío como parte de un acuerdo comercial entre la estatal guayanesa, Mercuria Energy Group y Heeney Capital. Lo que no mencionan los comunicados oficiales es el diferencial de precio que queda en manos de los intermediarios ni la renuncia implícita a capturar la prima regional estadounidense.
Una industria en ruinas que necesita liquidez
CVG Venalum tiene una capacidad instalada de 430.000 toneladas anuales, pero opera a menos del 20% de utilización, produciendo apenas 8.000 toneladas mensuales. Décadas de subinversión, una red eléctrica deteriorada y la degradación técnica de las celdas electrolíticas han dejado a la planta al borde del colapso operativo. Sin capital fresco, la producción es imposible.
El pre-financiamiento de Mercuria y Heeney es, en ese sentido, el único camino viable para reactivar la maquinaria. Pero el costo de esa liquidez es la cesión del margen final. Venezuela recibe divisas frescas por un metal que, de otro modo, permanecería inmovilizado en el puerto. Los intermediarios se quedan con la diferencia entre el precio de origen y el precio de destino.
La prima que lo cambia todo
La Prima del Medio Oeste es un sobreprecio que los consumidores estadounidenses pagan por encima del precio del LME para recibir aluminio físico en la región. En febrero de 2026 alcanzó un récord histórico de $2.182 por tonelada**, impulsada por los aranceles sobre productores canadienses y la escasez de oferta regional. Para septiembre, las referencias de mercado la situaban entre **$2.275 y $2.420 por tonelada.
Esa prima es, en esencia, un subsidio de facto que el mercado estadounidense paga por el aluminio importado. Y es, también, el motor de la rentabilidad de los traders. Cada tonelada que Mercuria y Heeney colocan en el Medio Oeste genera, solo por concepto de prima, más de $2.000 de margen bruto, sin contar el descuento obtenido en la compra en origen.
Lo que viene
El LIPSI permanece atracado en Nueva Orleans. Su calado de 7 metros sugiere que el cargamento ya fue parcialmente descargado. Heeney Capital ha anunciado que este es el primero de una ola mucho mayor de inversión en Venezuela. Si el esquema se consolida, la pregunta que queda flotando es quién capturará el valor del aluminio venezolano en el mercado final: ¿el productor que necesita liquidez, o el intermediario que la provee a cambio de un descuento que se mide en miles de dólares por tonelada?
Nota metodológica
El margen estimado es bruto y se calcula a partir de los precios de referencia del LME y de la prima del Medio Oeste para septiembre de 2026. No descuenta flete marítimo, seguros, almacenamiento, costos de cumplimiento normativo ni comisiones. Aun así, el diferencial supera los $2.000 por tonelada y explica la rentabilidad extraordinaria de la operación para los intermediarios.
