Una investigación liderada por el investigador Jorge Castro y el equipo de Reporte Total ha sacado a la luz la intrincada red de corrupción que vincula al empresario Austin Alfonzo Piñate Romero con el gobernador del estado Portuguesa, Antonio Primitivo Cedeño. Piñate, quien cimentó la estructura del denominado Grupo Hammer sobre bases delictivas que incluyeron el fraude cambiario con CADIVI, la compra de mercancía robada en el Puerto de La Guaira y la creación de mesas de dinero informales como Intercash, logró escalar hacia los altos círculos del poder gracias al padrinazgo de figuras clave de la red PDVSA-Cripto, tales como Tareck El Aissami y el exdiputado Hugbel Roa. Tras desembarcar en Portuguesa, Piñate selló un pacto de hierro con Cedeño, acaparando contrataciones millonarias de alumbrado público mediante el programa “La Fiesta de la Luz” y tomando el control del 55% de las acciones del Central Azucarero Las Majaguas a través de la firma Representaciones SAJ, inyectando más de 31 millones de dólares apalancados por la banca pública nacional.
Sin embargo, la purga anticorrupción impulsada en Caracas y la caída de sus protectores políticos dejaron a Piñate a merced del clan familiar del gobernador, quienes ejecutaron una toma hostil de la factoría azucarera, confiscaron sus activos bajo acusaciones de un supuesto fraude de siete millones de dólares y desviaron miles de toneladas de azúcar a granel hacia almacenes clandestinos para desaparecer la marca Sabana Dulce y comercializarla bajo el sello Aurora. Acorralado por una persecución penal instrumentalizada por la fiscalía local e inversionistas brasileños ligados a la trama Carbono Oculto, Piñate huyó hacia Colombia en enero de 2026. Su huida sacó a flote no solo su propia red de desfalcos, sino el entramado feudal de Primitivo Cedeño; un feudo marcado por desvíos históricos de fondos como FIDES en Agua Blanca, saqueo de alimentos subsidiados CLAP, señalamientos de sicariato político tras el asesinato de la dirigente Clauni Susana Rojas Raga, y colapsos de infraestructura como el puente sobre el río Ospino, derribado por las aguas en menos de 70 horas tras su inauguración.

