Uno de tantos desfalcos sistemáticos a Petróleos de Venezuela (PDVSA) a través de la desaparición de cargamentos en alta mar no fue un esquema improvisado por la gerencia reciente. En ese caso en particular, la arquitectura logística para evadir sanciones, triangular capitales y utilizar buques fantasma llevaba cuatro décadas perfeccionándose. En la cúspide de esta estructura operativa se ubica Ditpsy Zulayna Molina Tamayo, una operadora transnacional que ha utilizado múltiples identidades —incluyendo pasaportes europeos bajo el nombre de Ntipsy Molina Tamagio— para blindar un esquema continuo de fraude internacional.
El historial operativo de esta red demuestra un patrón metódico: alianzas estratégicas con armadores griegos, uso de jurisdicciones de alta opacidad y la instrumentalización sistemática de familiares jóvenes como primera línea de responsabilidad legal.
Economista venezolano Jesús Casique realiza colecta para la compra de insumos y medicamentos tras sufrir ACV


