Noticias Candela - Informe 25 por Jorge Castro

La exfiscal que cazaba el fraude en Gran Bretaña ahora protege al socio de Trump en Venezuela

Redacción La Tabla Plataforma de Periodismo de Datos 4 SEP 2026/
El mismo día en que se fraguaba el acuerdo que cambiaría el destino petrolero de Venezuela, una exdirectiva de la Unidad Antifraude británica (SFO) firmaba su contrato con North American Blue Energy Partners (NABEP).

Quienes durante años persiguieron los delitos financieros más complejos del mundo ahora trabajan para el empresario que, hasta hace unos meses, no podía salir de Londres.
Un blindaje de lujo para NABEP
El pasado 26 de agosto de 2026, NABEP anunció el fichaje de Sara Chouraqui como directora jurídica general, junto a Elizabeth Collery y Victoria Jacobson como asesoras jurídicas generales adjuntas. Las tres provienen de la Serious Fraud Office (SFO) del Reino Unido, donde Chouraqui dirigió una división de 100 abogados, investigadores y peritos forenses especializados en fraude, soborno y corrupción.

El anuncio se produjo apenas dos días antes de que Donald Trump presentara ante el mundo el «mayor acuerdo petr

olero de la historia». No fue casualidad: Betancourt sabía que, al convertirse en el socio de Washington para explotar 17 campos con reservas de 65.000 millones de barriles, necesitaría a los mejores expertos en compliance del mundo.
El empresario que no podía salir de Londres
La designación de Chouraqui adquiere una dimensión casi cinematográfica cuando se examina el historial reciente de Betancourt en el Reino Unido. Hasta mayo de 2026, el empresario vivía confinado en sus dos mansiones inglesas—una en Chelsea valorada en 24 millones de libras y otra en Oxfordshire de 18 millones—sin poder salir del país.

Las autoridades británicas lo detuvieron en dos ocasiones durante 2025: primero en septiembre por una orden española vinculada a una investigación de blanqueo, y nuevamente en noviembre a solicitud de Suiza. Durante casi ocho meses, Betancourt se movilizaba en helicóptero privado entre sus dos residencias, con sus pasaportes retenidos y enfrentando una solicitud de extradición suiza por presunto lavado de dinero vinculado a PDVSA.
La presión de Washington
El giro radical en su situación legal no fue fortuito. Funcionarios del Departamento de Estado y del Departamento de Justicia de EE.UU. intervinieron ante las autoridades suizas y británicas para persuadirlos de aliviar las restricciones sobre Betancourt. La Fiscalía de Zúrich retiró la solicitud de extradición el 13 de mayo de 2026, liberando al empresario. El secretario de Estado Marco Rubio, según reporta The New York Times, fue quien personalmente quiso que Betancourt quedara libre para trabajar en las negociaciones con Venezuela.
Una contradicción en el corazón del acuerdo
El fichaje de la exSFO por NABEP revela la contradicción central de esta operación: el gobierno de Trump ha asociado estratégicamente a un empresario que hasta hace semanas era objeto de investigaciones internacionales por los mismos delitos que Chouraqui perseguía. La exfiscal que cazaba el fraude ahora protege a quien fue investigado por fraude.
Desde NABEP, Betancourt justificó el fichaje afirmando que la experiencia de Chouraqui «será crítica» para la nueva fase de la compañía. Chouraqui, por su parte, prometió «operar con integridad» y «establecer un referente de liderazgo responsable en la industria energética en América Latina».
El precio del petróleo venezolano
La ironía no escapa al análisis. La SFO, que ha investigado casos de soborno en la industria petrolera global y ha perseguido a personas vinculadas con PDVSA, ve ahora cómo su exjefa de división se incorpora a la empresa que controlará la quinta parte de las reservas de crudo venezolano.
Mientras Chouraqui y su equipo diseñan las estrategias de cumplimiento de NABEP, el Pentágono se prepara para tomar una participación del 35% en la compañía.

Betancourt, el empresario que no podía salir de Londres, ahora controla 17 campos petroleros y viaja en avión privado entre Caracas y Palm Beach.
La pregunta que queda pendiente es quién vigila realmente a quienes vigilan.


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