Noticias Candela - Informe 25 por Jorge Castro

El plan para restablecer relaciones con Israel data de 2017: Delcy Rodríguez y Plasencia lo presentaron a la comunidad judía en Caracas, la crisis lo congeló y hoy lo retoman con la «diplomacia de fe»

En la foto el rabino Isaac Cohen con la canciller Rodríguez y el vicecanciller Plasencia en marzo de 2017

El anuncio de esta semana no fue improvisado. El 17 de marzo de 2017, la entonces canciller Delcy Rodríguez y el vicecanciller Félix Plasencia —hoy presidenta encargada y canciller— confirmaron al rabino Isaac Cohen que el gobierno venezolano aprobaba iniciar el camino hacia el restablecimiento de relaciones con Israel. La propuesta de Cohen: un «noviazgo» consular que derivara en el «matrimonio» de embajadas. La crisis política de 2017, con protestas que dejaron más de 120 fallecidos y una Asamblea Constituyente que reconfiguró el poder, congeló el proceso. Ahora, el mismo plan resurge bajo la «diplomacia de fe» que Delcy Rodríguez promueve desde marzo en actos evangélicos masivos

Redacción: La Tabla / Plataforma de Periodismo de Datos.  12 AGO 2026

El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Venezuela e Israel, anunciado esta semana, no es un hecho improvisado. El 17 de marzo de 2017, la entonces canciller Delcy Rodríguez y el vicecanciller para Asia, Medio Oriente y Oceanía, Félix Plasencia, se reunieron con el rabino Isaac Cohen —líder religioso de la Asociación Israelita de Venezuela (AIV) desde 1977, con 40 años de influencia sobre la comunidad sefardí mayoritaria en Caracas— y representantes de la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela (CAIV).

«Allí recibimos un mensaje del presidente Maduro, que fue una respuesta a nuestra solicitud de hace tres semanas de reanudar las relaciones con el Estado de Israel» , declaró Cohen en entrevista con la Agencia Judía de Noticias (AJN).

Fue Rodríguez, como canciller, quien transmitió la decisión presidencial. El entonces presidente Nicolás Maduro nunca apareció como vocero directo del  anuncio; la comunicación se canalizó a través de la jefa de la diplomacia venezolana.

El rabino propuso entonces una hoja de ruta: «Sugerimos que esto comience con un periodo de ‘noviazgo’, lo que sería un inicio a través de las relaciones consulares, para que luego se convierta en un ‘matrimonio’, que sería la propia embajada de Israel nuevamente en Venezuela» .

Ese «noviazgo» es exactamente lo que se anunció esta semana: restablecimiento de servicios consulares y cooperación técnica, con miras a la reapertura de embajadas.

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El plan de 2017 no se concretó. Entre abril y julio de ese año, Venezuela estalló en una crisis política con protestas callejeras que dejaron más de 120 fallecidos y más de un millar de heridos. La instalación de una Asamblea Nacional Constituyente en julio, con poderes originarios que reconfiguraron el tablero institucional, consumió la agenda gubernamental. El acercamiento a Israel quedó congelado. No hubo condiciones políticas para avanzar.

Hoy, el escenario es otro. Delcy Rodríguez es presidenta encargada; Félix Plasencia, designado canciller hace tres semanas. El plan de 2017 y el de 2026 son el mismo. Lo que cambió fue el contexto: un desastre natural que facilitó el acercamiento «humanitario»  y, sobre todo, la adopción por parte del gobierno venezolano de la «diplomacia de fe» como herramienta de inserción internacional.

«Soy un rabino ortodoxo y sionista, y para mí el orgullo del pueblo judío es que haya una bandera del Estado de Israel izada aquí en Venezuela» , afirmó Cohen en 2017.

El líder religioso, que ya acumedio siglo como guía espiritual de la comunidad judía sefardí de Caracas, no duda en reconocer su rol como representante del Estado creado en 1948. Aunque es líder religioso, su relación con el gobierno venezolano está expresada en términos geopolíticos: es, en los hechos, un “diplomático” que utiliza la fe como mecanismo de vinculación.

La «diplomacia de fe» sustituye a ala diplomacia bolivariana de paz

El 27 de marzo de 2026, Delcy Rodríguez encabezó en el Poliedro de Caracas un acto masivo denominado «Diplomacia de Fe», con más de 18.000 asistentes y 8.000 pastores.

Allí, la mandataria afirmó que la «Diplomacia de Fe» es «el vehículo para buscar la paz y la tranquilidad del pueblo venezolano» . En esa jornada, participó como figura central el pastor evangélico Ramiro Peña, líder de la iglesia Cristo Rey de Waco, Texas, cercano al entorno del presidente Donald Trump.

Este giro supone un quiebre con la “diplomacia bolivariana de paz” impulsada por el presidente Maduro, que priorizaba el alineamiento con países como Irán, enfrentados al binomio hegemónico estadounidense-israelí. 

La «diplomacia de fe» —que Israel promueve activamente en América Latina para tejer alianzas con el protestantismo pentecostal y sectores católicos que ven en el extremismo musulmán una amenaza— permite a Caracas acceder a nuevas redes de influencia, incluso para gestionar el levantamiento de sanciones, como ocurrió con la salida de Delcy Rodríguez de la lista OFAC gracias a las gestiones de Peña y el excanciller colombiano Luis Gilberto Murillo.

Críticamente, la «diplomacia de fe” ofrece ventajas desproporcionadas a las religiones con organización, recursos económicos y conexiones políticas —como la comunidad judía en Venezuela— en detrimento de otras minorías religiosas. Lo que algunos celebran como un canal de diálogo, otros lo cuestionan como un mecanismo que institucionaliza desigualdades y desdibuja la línea entre lo espiritual y lo geopolítico.

El «noviazgo» que en 2017 propuso Cohen comienza a tomar forma. El «matrimonio», la reapertura de las embajadas, queda pendiente. Lo que cambió no fue el plan, sino la estrategia para ejecutarlo: la fe como diplomacia, y la diplomacia como fe.

El plan para restablecer relaciones con Israel data de 2017: Delcy Rodríguez y Plasencia lo aprobaron, la crisis lo congeló y hoy lo retoman con la diplomacia de fe
El anuncio de esta semana no fue improvisado. El 17 de marzo de 2017, la entonces canciller Delcy Rodríguez y el vicecanciller Félix Plasencia —hoy presidenta encargada y canciller— confirmaron al rabino Isaac Cohen que el gobierno venezolano aprobaba iniciar el camino hacia el restablecimiento de relaciones con Israel. La propuesta de Cohen: un «noviazgo» consular que derivara en el «matrimonio» de embajadas. La crisis política de 2017, con protestas que dejaron más de 120 fallecidos y una Asamblea Constituyente que reconfiguró el poder, congeló el proceso. Ahora, el mismo plan resurge bajo la «diplomacia de fe» que Delcy Rodríguez promueve desde marzo en actos evangélicos masivos
Redacción: La Tabla / Plataforma de Periodismo de Datos.
El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Venezuela e Israel, anunciado esta semana, no es un hecho improvisado. El 17 de marzo de 2017, la entonces canciller Delcy Rodríguez y el vicecanciller para Asia, Medio Oriente y Oceanía, La Plasencia, se reunieron con el rabino Isaac Cohen —líder religioso de la Asociación Israelita de Venezuela (AIV) desde 1977, con 40 años de influencia sobre la comunidad sefardí mayoritaria en Caracas— y representantes de la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela (CAIV).
«Allí recibimos un mensaje del presidente Maduro, que fue una respuesta a nuestra solicitud de hace tres semanas de reanudar las relaciones con el Estado de Israel» , declaró Cohen en entrevista con la Agencia Judía de Noticias (AJN). Fue Rodríguez, como canciller, quien transmitió la decisión presidencial. El entonces presidente Nicolás Maduro nunca apareció como vocero directo del .          nuncio; la comunicación se canalizó a través de la jefa de la diplomacia venezolana.
El rabino propuso entonces una hoja de ruta: «Sugerimos que esto comience con un periodo de ‘noviazgo’, lo que sería un inicio a través de las relaciones consulares, para que luego se convierta en un ‘matrimonio’, que sería la propia embajada de Israel nuevamente en Venezuela» . Ese «noviazgo» es exactamente lo que se anunció esta semana: restablecimiento de servicios consulares y cooperación técnica, con miras a la reapertura de embajadas.
Matrimonio congelado
El plan de 2017 no se concretó. Entre abril y julio de ese año, Venezuela estalló en una crisis política con protestas callejeras que dejaron más de 120 fallecidos y más de un millar de heridos. La instalación de una Asamblea Nacional Constituyente en julio, con poderes originarios que reconfiguraron el tablero institucional, consumió la agenda gubernamental. El acercamiento a Israel quedó congelado. No hubo condiciones políticas para avanzar.
Hoy, el escenario es otro. Delcy Rodríguez es presidenta encargada; Félix Plasencia, designado canciller hace tres semanas. El plan de 2017 y el de 2026 son el mismo. Lo que cambió fue el contexto: un desastre natural que facilitó el acercamiento humanitario y, sobre todo, la adopción por parte del gobierno venezolano de la «diplomacia de fe» como herramienta de inserción internacional.
«Soy un rabino ortodoxo y sionista, y para mí el orgullo del pueblo judío es que haya una bandera del Estado de Israel izada aquí en Venezuela» , afirmó Cohen en 2017. El líder religioso, que lleva medio siglo como guía espiritual de la comunidad judía sefardí de Caracas, no duda en reconocer su rol como representante del Estado creado en 1948. Aunque es líder religioso, su relación con el gobierno venezolano está expresada en términos geopolíticos: es, en los hechos, un “diplomático” que utiliza la fe como mecanismo de vinculación.
La «diplomacia de fe» sustituye a la diplomacia bolivariana de paz
El 27 de marzo de 2026, Delcy Rodríguez encabezó en el Poliedro de Caracas un acto masivo denominado «Diplomacia de Fe», con más de 18.000 asistentes y 8.000 pastores. Allí, la mandataria afirmó que la «Diplomacia de Fe» es «el vehículo para buscar la paz y la tranquilidad del pueblo venezolano» . En esa jornada, participó como figura central el pastor evangélico Ramiro Peña, líder de la iglesia Cristo Rey de Waco, Texas, cercano al entorno del presidente Donald Trump.
Este giro supone un quiebre con la “diplomacia bolivariana de paz” impulsada por el presidente Maduro, que priorizaba el alineamiento con países como Irán, enfrentados al binomio hegemónico estadounidense-israelí.
La «diplomacia de fe» —que Israel promueve activamente en América Latina para tejer alianzas con el protestantismo pentecostal y sectores católicos que ven en el extremismo musulmán una amenaza— permite a Caracas acceder a nuevas redes de influencia, incluso para gestionar el levantamiento de sanciones, como ocurrió con la salida de Delcy Rodríguez de la lista OFAC gracias a las gestiones de Peña y el excanciller colombiano Luis Gilberto Murillo.
Críticamente, la «diplomacia de fe” ofrece ventajas desproporcionadas a las religiones con organización, recursos económicos y conexiones políticas —como la comunidad judía en Venezuela— en detrimento de otras minorías religiosas. Lo que algunos celebran como un canal de diálogo, otros lo cuestionan como un mecanismo que institucionaliza desigualdades y desdibuja la línea entre lo espiritual y lo geopolítico.
El «noviazgo» que en 2017 propuso Cohen comienza a tomar forma. El «matrimonio», la reapertura de las embajadas, queda pendiente. Lo que cambió no fue el plan, sino la estrategia para ejecutarlo: la fe como diplomacia, y la diplomacia como fe.


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