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Así es y piensa el jefe de los Marines desplegados en Venezuela luego de los terremotos – La Tabla Blog

Así es y piensa el jefe de los Marines desplegados en Venezuela luego de los terremotos – La Tabla Blog

Este es el perfil del general Jarrard quien coordina en el terreno a los más de 900 militares del USMC que han llegado a Venezuela desde el 25 de junio

El Mayor General Kevin J. Jarrard, comandante de la 4ta División de Marines, reveló en una conversación espontánea con el corresponsal del diario La Vanguardia (Barcelona) que su compromiso con la operación humanitaria tras el terremoto podría ser permanente. Su biografía revela a un oficial forjado en la tradición militar del sur estadounidense, con experiencia de combate en Iraq y una trayectoria marcada por el liderazgo en entornos de conflicto.

Redacción: La Tabla/Plataforma de Periodismo de Datos   3 JUL 2026

El hotel JW Marriott del “barrio” de Chacao (municipio de negocios de la gran Caracas) se ha convertido en el cuartel general nocturno de la operación estadounidense en territorio venezolano. 

Fue en el ascensor de ese hotel donde el corresponsal Andy Robinson encontró al Mayor General Kevin J. Jarrard, comandante general de la Cuarta División de Marines y máximo responsable del despliegue de la ayuda gringa tras el terremoto de junio.

En una conversación espontánea de veinte minutos, Jarrard esbozó los objetivos estadounidenses para acelerar el rescate y reabrir el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, que se encuentra «bajo control estadounidense». Pero fue su respuesta a la pregunta sobre si la presencia militar en La Guaira tiene objetivos a largo plazo la que reveló la verdadera dimensión de la misión:

«Yo me quedaría para siempre…»

Jarrard encabeza una operación de unos 900 marines y otros efectivos militares instalados en el aeropuerto y la zona de operaciones, una cifra significativamente superior a los 130 efectivos reportados inicialmente por SOUTHCOM.

«Aún quedan algunos latidos de corazón debajo de los escombros, pero pronto no habrá ninguno; el número de muertos subirá de forma exponencial», advirtió Jarrard, quien enfatizó las tareas urgentes en La Guaira, donde se han desplomado 185 edificios.

Las capacidades desplegadas incluyen helicópteros Chinook, MV-22B Osprey y UH-1Y Venom, que están siendo ofrecidos «a equipos de otros países», lo que posiciona a EE.UU. como coordinador de operaciones internacionales en la zona de desastre.

Una dinastía militar del Sur

Jarrard no es un general improvisado. Su trayectoria revela a un oficial profundamente enraizado en la cultura militar del sur estadounidense, con una tradición familiar de servicio que abarca tres generaciones.

En la ceremonia de entrega de su Estrella de Bronce en Riverside Military Academy, Jarrard agradeció a su padre, quien «tuvo una misión similar en Vietnam en 1969». Agradeció también a su madre, «que ha visto a su esposo y a sus tres hijos marchar a la guerra», y a su esposa, «que ha criado a nuestros cuatro hijos y los ha educado en gran parte sin marido, como una forma de servicio a nuestro país».

Esta estructura familiar —padre militar, tres hijos en las fuerzas armadas, esposa que cría sola— es característica de las familias de carrera militar en el sur de Estados Unidos, donde el servicio a la nación se transmite de generación en generación.

The Citadel, donde se forma la élite militar

Jarrard es egresado de The Citadel, el prestigioso Military College of South Carolina, fundado en 1842 y tercero entre los senior military colleges de Estados Unidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, The Citadel tuvo el mayor porcentaje de estudiantes sirviendo en las fuerzas armadas de cualquier universidad estadounidense. Aproximadamente el 35% de sus cadetes son comisionados como oficiales al graduarse.

Jarrard se graduó en 1995, en una promoción que incluía a futuros oficiales que hoy ocupan posiciones de mando en el Cuerpo de Marines y otras ramas de las fuerzas armadas.

Forjado en el fuego de combate en Iraq

La credencial de combate de Jarrard se forjó en Iraq, donde sirvió como comandante de la Compañía L del Task Force 3er Batallón, 23ro de Marines, Regimental Combat Team 5, I Marine Expeditionary Force, entre septiembre de 2007 y abril de 2008.

Fue condecorado con la Estrella de Bronce por «logros meritorios en conexión con operaciones de combate en Iraq». Según el Teniente General S.T. Helland, Comandante de las Fuerzas del Cuerpo de Marines en el Comando Central, «el empleo hábil y el liderazgo profesional de Jarrard de más de 250 marines, marineros y soldados, combinados con la policía iraquí y fuerzas de seguridad provisionales, contribuyeron de manera inconmensurable al fortalecimiento de la seguridad».

En su discurso de aceptación, Jarrard dijo: «Ojalá hoy pudiera dividir esta Estrella de Bronce en 250 piezas y dársela a cada uno de los 250 marines que lucharon a mi lado en mi tiempo en Iraq. Acepto este premio, que es representativo de su coraje».

Liderazgo y conflicto en Riverside

Antes de su despliegue actual, Jarrard sirvió como Commandant of Cadets en Riverside Military Academy. Su paso por la academia dejó una huella tan profunda que, cuando anunció su renuncia en octubre de 2014, los padres inundaron las redes sociales con elogios a su integridad y pasión por formar jóvenes líderes.

El episodio revela un patrón característico: un oficial de combate con experiencia real que genera lealtad feroz en quienes sirven bajo su mando, priorizando el liderazgo directo sobre las jerarquías institucionales. Es precisamente este perfil —el comandante que inspira compromiso absoluto en sus subordinados— el que el Pentágono busca para operaciones de estabilización en territorios recuperados de la influencia de adversarios geopolíticos.

Una frase que lo dice todo

La frase «Yo me quedaría para siempre» no es una simple expresión de compromiso humanitario. Es la declaración de un oficial que entiende que la crisis venezolana ofrece una oportunidad única para establecer una presencia militar permanente en un punto estratégico del Caribe.

Jarrard no es un burócrata de la ayuda humanitaria. Es un oficial de combate condecorado, formado en la tradición militar del sur estadounidense, con experiencia liderando fuerzas multinacionales en Iraq, y con un historial de generar lealtad feroz en quienes sirven bajo su mando.

Su perfil es exactamente el que el Pentágono busca para operaciones de estabilización y establecimiento de bases. La operación en La Guaira, con sus 900 efectivos, sus helicópteros de combate y su control del aeropuerto, no es una misión humanitaria temporal. Es el primer paso de una presencia militar estratégica que, como dijo Jarrard, podría durar «para siempre».

Fuentes: La Vanguardia (Andy Robinson, Caracas, 3 de julio de 2026), SOUTHCOM, Gainesville Times, The Citadel Alumni Association, registros judiciales del Distrito Norte de Georgia.


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