
Redacción: La Tabla Plataforma de Periodismo de Datos. 01 JUL 2026
El doble sismo del 24 de junio de 2026, con magnitudes 7.2 y 7.5, dejó una estela de destrucción que aún se contabiliza. Más allá de las cifras de víctimas, el fenómeno geológico que lo originó es de una complejidad y violencia que la ciencia comienza a descifrar. Uno de los hallazgos más reveladores es que la energía del segundo temblor viajó a través de una falla subterránea durante unos 90 segundos, recorriendo unos 250 kilómetros desde el epicentro en tierra firme hasta desatar su peor embate en el estado La Guaira.
A continuación, los datos clave para entender la magnitud de este evento:
1. Un doblete sísmico letal
El fenómeno no fue un sismo aislado, sino un «doblete»: dos terremotos de magnitud similar ocurridos con apenas 39 segundos de diferencia. El primero, de magnitud 7.2, fue un fuerte precursor; el segundo, de 7.5, fue el principal y el que causó la mayor devastación.
2. Epicentros cercanos pero con distinto impacto
El primer sismo tuvo su epicentro a unos 23 kilómetros al sureste de Yumare, en el estado Yaracuy. El segundo, más potente, se localizó a 28 kilómetros de la misma localidad, pero su ruptura se propagó hacia el este, directamente hacia la costa.
3. Una fractura que viajó 250 kilómetros bajo tierra
El segundo sismo provocó una ruptura en la corteza terrestre que se extendió a lo largo de la falla de San Sebastián. Según los modelos, la fractura recorrió aproximadamente 250 kilómetros desde la zona de Tucacas-Morón hasta cruzar todo el estado La Guaira.
4. La profundidad del desgarro
La fractura se produjo a una profundidad promedio de 10 kilómetros, lo que la convierte en un sismo superficial. Esta poca profundidad es una de las razones por las que la sacudida fue tan violenta en la superficie.
5. El suelo se movió hasta 2 metros
El desplazamiento de la tierra a lo largo de la falla no fue uniforme. Mientras que el promedio fue de 40 centímetros, en algunos puntos el movimiento lateral (de rumbo) alcanzó hasta 2 metros, lo que evidencia la energía descomunal liberada.

6. 90 segundos de viaje hasta La Guaira
La ruptura no fue instantánea. Los estudios indican que el proceso de rotura comenzó en el epicentro y tardó aproximadamente 90 segundos en propagarse hacia el este. El «golpe final» de esta fractura, el punto donde la energía se concentró con mayor violencia, ocurrió precisamente al llegar a la falla frente a las costas de La Guaira.
7. 32 veces más potente que el terremoto de 1967
Para dimensionar la fuerza del sismo de 7.5, los sismólogos lo comparan con el devastador terremoto de Caracas de 1967 (magnitud 6.5). En la escala de magnitud de momento, que es logarítmica, una unidad de diferencia significa que el sismo de 2026 liberó 32 veces más energía que el de hace casi 60 años.
8. La falla responsable: San Sebastián
El segundo sismo ocurrió por la activación de la falla de San Sebastián, un sistema de fallas de deslizamiento lateral derecho que recorre toda la costa norte de Venezuela. Este movimiento es el que acomoda el desplazamiento entre las placas del Caribe y Sudamérica.
9. El choque de dos placas tectónicas
Venezuela se encuentra en una zona de interacción entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana. La primera se mueve hacia el este a una velocidad de unos 20 milímetros por año con respecto a la segunda. Esta fricción acumulada es la que genera los grandes sismos.
10. Un historial de grandes terremotos
En los últimos 100 años, en un radio de 250 kilómetros del epicentro de 2026, solo se habían registrado siete sismos de magnitud 6 o superior. Sin embargo, eventos como el de 1967 (6.6) y los dobletes de septiembre de 2025 (6.2 y 6.3) demuestran que la región es sísmica.
11. Altas probabilidades de réplicas
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ha pronosticado que, durante la semana posterior al sismo principal, la probabilidad de réplicas de magnitud 4 o superior es del 97%, y del 36% para las de magnitud 5 o más. Esto mantiene en alerta a la población.
12. Alerta roja: daños generalizados
El sistema PAGER del USGS emitió una alerta ROJA tanto por pérdidas económicas como por víctimas fatales, indicando que “se evalúa que altas bajas y daños son probables, y que el desastre es probablemente generalizado”. La licuefacción del suelo y los deslizamientos de tierra han sido extensos en la zona afectada.

