
Redacción: La Tabla Plataforma de Periodismo de Datos 30 MAY 2026
La visita del jefe del Comando Sur de Estados Unidos a Cuba, utilizando la Base Naval de Guantánamo como puerta de entrada, reaviva el fantasma de la Enmienda Platt (1901), aquel mecanismo que legalizó la injerencia estadounidense en la isla bajo la excusa de “preservar su independencia”. Hoy, un modelo similar, aunque más sofisticado, se despliega sobre Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero: el “plan de las tres fases” y las nuevas licencias de la OFAC imponen condiciones económicas, legales y militares que replican el espíritu del control tutelado.
La visita del general estadounidense a Cuba —la primera de alto nivel en años— no incluyó encuentros oficiales con el gobierno de La Habana. El mensaje fue claro: el territorio sigue siendo operativo para Washington, gracias a un arrendamiento impuesto por la Enmienda Platt que nunca fue devuelto. Ese mismo patrón de condicionamiento unilateral resuena hoy en Venezuela.
Paralelo clave
· Control militar sin anexión: Platt autorizaba a EE.UU. a intervenir en Cuba para “restaurar el orden”. En Venezuela, las nuevas licencias OFAC permiten sobrevuelos del Comando Sur y la incautación de petroleros en alta mar (casos Marinera y Sofia) bajo el argumento de “cuarentena” contra el régimen.
· Condicionamiento económico: Cuba debía abstenerse de endeudarse sin aviso previo. Venezuela, por su parte, debe reformar sus leyes de Hidrocarburos y Minería (enero y abril 2026) para abrir el sector a capitales privados estadounidenses, bajo arbitraje internacional en tribunales de EE.UU.
· Extraterritorialidad: La Enmienda obligaba a Cuba a arrendar Guantánamo. Ahora, las licencias exigen que los contratos petroleros se rijan por leyes estadounidenses y que los pagos por crudo se depositen en cuentas del Tesoro de EE.UU., administradas “indefinidamente” por Washington.
El “plan de las tres fases” (estabilización, recuperación, transición) detalla una hoja de ruta que la administración interina de Delcy Rodríguez ha aceptado bajo presión. La Fase 1 ya incluye el desembarco de asesores financieros y la supervisión de la OPEP+; la Fase 2 exige la liquidación de Citgo y la transferencia de sus activos a un fondo controlado por acreedores estadounidenses; la Fase 3 abriría las puertas a elecciones, pero sólo después de garantizar que el sistema legal esté alineado con los intereses de Washington.
El análisis comparativo: un mismo molde, dos épocas
A continuación, presentamos un análisis detallado de las similitudes estructurales entre la Enmienda Platt impuesta a Cuba y el conjunto de condiciones, obligaciones y limitaciones que Estados Unidos ha fijado para Venezuela desde el 3 de enero de 2026, a través de las licencias de la OFAC, las reformas legales en hidrocarburos y minería, y el llamado “plan de las tres fases”.
📜 Contexto e instrumentos de intervención
· Platt (1901): Ley del presupuesto militar estadounidense impuesta como apéndice de la Constitución cubana.
· Venezuela (2026): Licencias Generales (GL) de la OFAC que condicionan el levantamiento de sanciones a cambio de reformas estructurales.
⚖️ Control jurídico y de recursos
· Platt: Limitaba la capacidad de Cuba para contratar deuda o ceder territorio.
· Venezuela: Las nuevas leyes de Hidrocarburos (enero 2026) y Minería (abril 2026) exigen arbitraje internacional en tribunales de EE.UU., y las licencias obligan a que los pagos por crudo se depositen en cuentas del Tesoro estadounidense.
🪖 Control territorial y militar
· Platt: Obligaba a Cuba a arrendar estaciones navales (Base de Guantánamo).
· Venezuela: El Comando Sur realiza sobrevuelos de vigilancia y ha incautado petroleros (casos Marinera y Sofia) bajo la figura de “cuarentena”, sin necesidad de base fija.
🔍 El “plan de las tres fases” (estabilización, recuperación, transición)
La hoja de ruta impuesta a Venezuela replica el espíritu tutelar de Platt:
· Fase 1 (estabilización): Asesores financieros estadounidenses supervisan la economía y la OPEP+.
· Fase 2 (recuperación): Liquidación de Citgo y transferencia de activos a un fondo controlado por acreedores de EE.UU.
· Fase 3 (transición): Elecciones condicionadas a que el sistema legal se alinee con los intereses de Washington.
📊 Tabla comparativa: soberanía y dependencia

En Conclusión
Mientras la bandera estadounidense sigue ondeando en Guantánamo –símbolo permanente de aquel arrendamiento forzado de 1903–, en Venezuela se escribe el capítulo más reciente de la intervención sin colonia. Lo que antaño se hacía con cañones y una enmienda constitucional, hoy se logra con licencias de la OFAC, reformas legales dictadas desde Washington y el control directo de los ingresos petroleros. La historia no se repite, pero rima: en ambos casos, la soberanía se convierte en un permiso revocable. La pregunta que queda flotando es si algún día La Habana y Caracas lograrán lo que aún parece lejano: librarse de las cláusulas que les roban soberanía sin disparar un tiro.

