Mientras PDVSA celebraba un memorando de entendimiento el 1 de mayo para producir crudo en la Faja del Orinoco, registros públicos de Colorado revelan que Crossover Energy, LLC —una de las dos firmas estadounidenses involucradas— figura como «Delinquent» desde noviembre de 2023: una entidad doméstica que no cumple obligaciones básicas de reporte y carece de la estructura corporativa que caracteriza a inversionistas serios del sector energético

Redacción: La Tabla/Plataforma de Periodismo de Datos 9 MAY 2026
La alianza anunciada con «bombos y platillos» esconde una realidad documental incómoda: Crossover Energy, LLC no es una corporación (INC), sino una Domestic Limited Liability Company (DLLC), figura diseñada para operaciones pequeñas o medianas, con flexibilidad administrativa pero limitaciones estructurales para levantar capital, emitir acciones o atraer inversionistas institucionales.
¿Qué implica ser DLLC en el mundo del petróleo?
A diferencia de una INC, una DLLC no puede emitir acciones, no está obligada a mantener junta directiva formal ni a publicar estados financieros auditados. Su tributación es de «paso» (evita doble imposición), pero su gobernanza es opaca. Para proyectos de alto capital como la Faja del Orinoco —que requieren miles de millones en inversión, tecnología de punta y garantías de largo plazo—, esta estructura es, en el mejor de los casos, insuficiente.
El sello rojo: «Delinquent» desde 2023
Registros de la Secretaría de Estado de Colorado, consultados vía OpenGovCO, confirman que Crossover Energy, LLC está clasificada como «Delinquent» desde el 1 de noviembre de 2023. Esto significa que la entidad no presentó su Reporte Periódico anual ni canceló las tasas correspondientes. No es un detalle menor: una empresa que no cumple con trámites básicos en su jurisdicción de origen genera dudas razonables sobre su capacidad para ejecutar compromisos complejos en el extranjero.
Contrastes que inquietan
Mientras PDVSA busca socios con solvencia técnica y financiera para reactivar la Faja, Crossover Energy, LLC aparece registrada en una dirección de Denver (919 S Gilpin St), compartida con otras tres entidades vinculadas a Eric McCrady, su agente registrado. No hay evidencia pública de proyectos operativos, equipo técnico especializado, ni historial en upstream petrolero. Tampoco figuran fondos de inversión, accionistas institucionales o alianzas con majors energéticas.

La ausencia de «inversionistas de verdad»
Los actores serios del sector —Exxon, Chevron, Repsol, incluso independientes con trayectoria— operan como corporaciones públicas o privadas, con estructuras auditables, reportes trimestrales y equipos de due diligence. Crossover Energy, LLC no ofrece ninguno de esos atributos. Su estatus de mora en Colorado, sumado a su forma jurídica limitada, la ubica en una categoría muy distante de un operador con capacidad de ejecución verificable.
Pregunta obligatoria
¿Cómo llegó una entidad en situación irregular a firmar un memorando con PDVSA para un proyecto estratégico? ¿Se realizó una verificación de solvencia, capacidad técnica y antecedentes operativos antes del anuncio? La transparencia en la selección de socios no es un formalismo: es una salvaguarda contra el riesgo reputacional, financiero y operativo.
En contexto regional
La Faja del Orinoco requiere inversiones estimadas en más de USD 20.000 millones para recuperar niveles de producción sostenibles. Atraer capital genuino exige credibilidad, reglas claras y contrapartes con trayectoria verificable. Firmar con entidades que no superan un chequeo básico de registros públicos no solo debilita la negociación: envía una señal negativa a inversionistas reales que sí cumplen estándares internacionales.
Crossover Energy, LLC existe en el papel. Pero su estatus «Delinquent», su estructura DLLC y la ausencia de huella operativa en el sector energético plantean interrogantes que merecen respuesta. En un momento crítico para la industria petrolera venezolana, la debida diligencia no puede ser opcional. La Faja del Orinoco no es un laboratorio para experimentos con entidades de papel: es un activo estratégico que exige socios a la altura del desafío.

