La junta de rabinos
Cuando el expresidente dice “junta de rabinos” y “gente que apoya a Israel”, se está refiriendo al Council of Rabbis of the Americas, presidido por el rabino Aaron Lankry, de Nueva York, y dirigido por Yosef Carmona, que en una carta del 17 de febrero de 2022 condenaba el “trato inhumano” y “degradante” sufrido por Hernández y acusaba a la administración Castro de antisionismo. Ya en el pasado los rabinos se habían alineado con Rosenthal, en una carta de presentación que confirmaba su “herencia judía” y lo definía como “aliado estratégico de Israel”. Pero no funcionó. Después, el Council identificó en Hernández a un interlocutor fiable de los intereses israelíes en el país centroamericano.
El mercado del indulto
El rabino Lankry fue guía y patrocinador de Hernández durante su prisión. También promovió una propuesta de fianza, en 2022, mediante un “llamamiento de solidaridad” a la comunidad judía. El objetivo: garantizar “lo necesario” para el expresidente, que entonces había “comenzado a estudiar la Torá para aumentar su conexión con Dios”. Rechazada la fianza, el Council pidió ayuda al exconsultor político Roger Stone, quien entregó una carta pro-Hernández en manos del propio Trump.
Para llegar a Stone, el Council recurrió al lobista Joshua Nass, de Merkava Strategies, ahora en prisión por haber intentado chantajear a un cliente suyo, John Stewart. Nass gestionaba el llamado mercado de los indultos mediante contactos con la política y los medios. De ahí la expresión inconexa “el dinero de la gracia”, pronunciada por Hernández. La actividad de lobby se remonta al menos a agosto de 2025, cuando el caso Hernández fue mencionado por Matt Gaetz en su programa, The Matt Gaetz Show, que lo presentó como víctima de una “guerra judicial”.
HondurasGate habla también de bases militares y del nacimiento de un laboratorio de propaganda contra las izquierdas de Petro, en Colombia, y Sheinbaum, en México, pero su centro, la operación Hernández, es más un asunto de Israel que de EE. UU. —primer socio de Tegucigalpa, más allá de los gobiernos— y, por enésima vez, Trump actúa como portavoz incondicional de Tel Aviv.
Todo ello para proteger los intereses israelíes ya cuestionados por la administración de Xiomara Castro y, en el pasado, por el expresidente Manuel Zelaya, depuesto en un golpe en 2009, según él apoyado por “mercenarios israelíes” y por el exoficial Yehuda Leitner. Tel Aviv está preocupada por la zona de desarrollo económico y empleo “Prospera”, ciudad-Estado gestionada por Prospera Honduras Inc. Allí hay inversiones israelíes como el controvertido proyecto de longevidad Vitalia, que realiza terapias experimentales no aprobadas por la FDA y apunta abiertamente a la inmortalidad. Para Israel, la ciudad-Estado es un paraíso del biotech, que acoge también sus startups de ciberseguridad e IA, como “Irregular” y “Utila”.
Prospera —donde también invierten Peter Thiel y otros hombres de Silicon Valley— fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Honduras. Castro quería desmantelarla, mientras que Hernández pretende crear otras. También están en juego 200 millones de dólares en defensa y 500 millones de dólares en turismo y otros sectores.

