Noticias Candela - Informe 25 por Jorge Castro
Delcy Rodríguez atribuye el 3 de enero a “posiciones extremas” internas, omite la responsabilidad de EE.UU. y llama a desterrar el conflicto de la política venezolana – La Tabla Blog

Delcy Rodríguez atribuye el 3 de enero a “posiciones extremas” internas, omite la responsabilidad de EE.UU. y llama a desterrar el conflicto de la política venezolana – La Tabla Blog

Redacción: La Tabla/Plataforma de Periodismo de Datos 7 ABR 2026

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó este martes que “el 3 de enero ha sido una fecha que culminó un proceso donde posiciones  extremas quebraron las bases políticas de nuestra patria”, una lectura de los sangrientos sucesos que omitió cualquier mención a la autoría del ataque militar estadounidense y que, en cambio, cargó la responsabilidad en actores internos no identificados. “Posiciones extremas justificaron que en nuestra patria cayeran misiles de potencias militares extranjeras”, declaró ante líderes religiosos en el palacio de Miraflores, estableciendo así una cadena causal que desplaza el origen de la invasión del gobierno de Washington hacia supuestos radicalismos domésticos.

La mandataria encargada evitó mencionar en ningún momento la “Operación Resolución Absoluta” lanzada por Estados Unidos en la madrugada del 3 de enero, que incluyó bombardeos contra Caracas y los estados Miranda, Aragua y La Guaira, y que derivó en la captura (“secuestro” según la calificación inicial que le dio el TSJ) del presidente constitucional Nicolás Maduro (junto con su esposa, la diputada Cilia Flores) y su traslado a territorio estadounidense.
Tampoco hizo referencia a la declaración de “falta temporal” emitida por el Tribunal Supremo de Justicia ese mismo día, ni a las al menos 77 víctimas fatales reportadas por organizaciones de derechos humanos.
La ausencia de estos elementos en su discurso constituye, según el análisis de La Tabla, una omisión deliberada orientada a sustraer la responsabilidad determinante de Estados Unidos en los acontecimientos y a reemplazarla por una narrativa de fractura interna como causa primera de la tragedia.

En su intervención, Rodríguez utilizó el 3 de enero como un punto de inflexión para convocar el “Programa de Convivencia Democrática y Paz”, pero también para imponer un lineamiento central sobre el futuro político del país: la necesidad de desterrar el conflicto como práctica cotidiana. “Dejemos ya la palabra conflicto de lado”, instó a los líderes religiosos, y añadió: “Hemos ya de estar planificando la conflictividad para sacar provecho político partidista de situaciones de conflicto. Ya sabemos a dónde nos llevó. Nos llevó a un 3 de enero”. Más adelante insistió en que “en la Venezuela post 3 de enero, la agenda no debe ser conflicto, extremismo, radicalismo”, y sentenció: “No podemos aupar la intolerancia a la diversidad, porque la intolerancia tiene un basamento de rechazo al distinto, al que piensa distinto a mí, al que tiene una fe distinta a la mía”. Estas frases, sin embargo, contrastan con la acusación que la propia presidenta lanzó minutos antes contra “personas que han sido beneficiadas por la ley de amnistía” y que, según ella, “están ahorita planificando el conflicto”, una denuncia que introduce en el mismo acto la retórica del enfrentamiento que dice querer erradicar.

La construcción discursiva de Rodríguez revela, según La Tabla, un intento deliberado de reescribir la historia reciente para excluir a Estados Unidos como agente determinante del 3 de enero y, al mismo tiempo, para reconfigurar el mapa de aliados y adversarios internos. Al afirmar que las “posiciones extremas” justificaron la caída de misiles extranjeros, la presidenta encargada alinea implícitamente su relato con la argumentación estadounidense de que la intervención era necesaria para derrocar a un “narco-dictador”, una omisión que no se compensa con sus ocasionales declaraciones de defensa de la soberanía. El resultado es un relato híbrido que, bajo la apelación a la paz y la convivencia, borra al invasor y fabrica un enemigo interno difuso para legitimar su propio liderazgo en la etapa posterior al 3 de enero.


Publicado

en

por