Noticias Candela - Informe 25 por Jorge Castro
La caída del socio de Víctor Vargas: Tomás Niembro se declara culpable y destapa el saqueo a clientes del Nodus Bank

La caída del socio de Víctor Vargas: Tomás Niembro se declara culpable y destapa el saqueo a clientes del Nodus Bank

En un giro determinante para uno de los casos de corrupción financiera más complejos de los últimos años, Tomás Niembro Concha, ex director ejecutivo del Nodus International Bank, admitió formalmente su responsabilidad ante la justicia estadounidense por liderar una trama de fraude masivo y evasión de sanciones. El banquero venezolano de 64 años, residente de Miami, compareció ante el Tribunal del Distrito Sur de Florida para declararse culpable de cargos federales que sellan el destino de una institución que, según los fiscales, fue utilizada como un «cajero personal».

La declaración de culpabilidad de Niembro abarca dos cargos principales de una acusación formal de dos cargos: conspiración para cometer fraude electrónico y conspiración para violar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Estos delitos conllevan una pena máxima de 20 años de prisión por cada cargo, lo que subraya la gravedad de las acciones que llevaron al colapso de la entidad bancaria con sede en Puerto Rico en 2023.

Según el Departamento de Justicia, Niembro abusó de su posición como CEO para desviar fraudulentamente al menos 24.9 millones de dólares del banco. Las autoridades señalaron que el banquero ocultó conflictos de interés y ayudó a otros directivos de Nodus a obtener préstamos que violaban flagrantemente las leyes bancarias de Puerto Rico.

La investigación reveló una sofisticada red de transacciones diseñadas para extraer capital de Nodus Bank en beneficio de Niembro y su socio, Juan Ramírez Silva. Entre 2017 y 2023, Niembro indujo a la institución a invertir 11 millones de dólares en un prestamista ubicado en Miami. El objetivo real de esta maniobra era que dicho prestamista devolviera los fondos a Niembro y Ramírez en forma de préstamos personales, ocultando el origen ilícito del dinero bajo la fachada de inversiones legítimas.

Complementariamente, entre enero de 2018 y septiembre de 2021, Niembro y Ramírez orquestaron la compra de 47 pagarés por un valor aproximado de 25.3 millones de dólares. Estos instrumentos fueron adquiridos a una compañía financiera que ambos poseían conjuntamente, permitiéndoles utilizar los ingresos de las transacciones para gastos personales y nuevas inversiones privadas.

El esquema culminó en marzo de 2023, justo antes de que el banco entrara en liquidación por orden de los reguladores. En un último intento por sanear sus deudas personales a costa del banco, Niembro y Ramírez obligaron a Nodus a aceptar una cartera de préstamos de su propia financiera, Nodus Finance, para cancelar la deuda pendiente de los pagarés, trasladando el riesgo de créditos incobrables a la entidad ya moribunda.

Más allá del fraude bancario, Niembro admitió haber conspirado entre 2021 y 2023 para ayudar a un individuo sancionado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) a evadir las restricciones impuestas por Estados Unidos contra la estatal petrolera PDVSA.

La trama involucró una propiedad de lujo en Southampton, Nueva York, perteneciente al individuo sancionado, quien mantenía un préstamo de aproximadamente 2.5 millones de dólares con Nodus Bank. Niembro ideó un plan para que el banco ejecutara la hipoteca de la vivienda —obteniendo autorización de la OFAC para ello— pero, paralelamente, negoció un «acuerdo privado» para vender la propiedad por 4 millones de dólares a una empresa fachada controlada por el mismo individuo sancionado. Esta operación, realizada a través de empresas como Intercorp MS LLC, permitió al sujeto vinculado a PDVSA recuperar su activo burlando el bloqueo financiero estadounidense.

Como parte de su acuerdo con la fiscalía, Niembro ha aceptado la confiscación de al menos 16.9 millones de dólares, monto que representa las ganancias obtenidas directamente del fraude. La audiencia de sentencia ha sido programada para el próximo 8 de junio, donde un juez federal determinará la condena definitiva basándose en las pautas federales y la gravedad del daño causado al sistema financiero y a la confianza pública.

El rastro del desfalco: La confesión Juan Francisco Ramírez y la vida de lujos de su círculo íntimo

La confesión de Tomás Niembro no es un hecho aislado, sino la culminación de un proceso judicial que comenzó a fracturarse con la declaración de culpabilidad previa de su socio principal, Juan Francisco Ramírez Silva. El ex presidente del consejo de administración de Nodus International Bank, de 60 años, admitió su responsabilidad meses atrás, revelando las entrañas de una operación que transformó una entidad financiera regulada en una herramienta de enriquecimiento personal ilícito.

El 22 de septiembre de 2025, Juan Francisco Ramírez Silva abandonó su postura inicial de inocencia para declararse culpable de conspiración para cometer fraude electrónico ante el Tribunal del Distrito Sur de Florida. Este paso fundamental permitió a la justicia estadounidense desenterrar la metodología del desfalco. El 11 de diciembre de 2025, Ramírez fue sentenciado en Miami tras admitir que abusó de su cargo para desviar fondos, provocando el colapso definitivo de la institución.

Como parte de su acuerdo con la fiscalía, Ramírez aceptó una indemnización de al menos 13,6 millones de dólares, monto que representa las ganancias obtenidas mediante el fraude. No obstante, el daño patrimonial total bajo su gestión fue significativamente mayor, dejando un vacío financiero que las autoridades aún intentan rastrear en diversas jurisdicciones.

Las investigaciones judiciales describen cómo Ramírez y Niembro operaron de forma coordinada para tratar al Nodus Bank como su tesorería o «cajero personal». El esquema no se limitó a simples retiros, sino que involucró una arquitectura de autopréstamos y transacciones ocultas diseñadas para engañar a los reguladores de Puerto Rico.

Entre los mecanismos más escandalosos destaca el desvío de 11 millones de dólares hacia un prestamista en Miami, con el único fin de que este devolviera el dinero a los banqueros en forma de préstamos personales. Además, indujeron al banco a comprar 47 pagarés por 25,3 millones de dólares a una financiera de la cual ellos mismos eran copropietarios, utilizando el capital para cubrir gastos estrictamente privados como hipotecas personales y saldos de tarjetas de crédito.

El impacto de estas maniobras fue devastador para los clientes de la entidad. Se estima que la quiebra de Nodus Bank dejó pérdidas que rondan los 80 millones de dólares, afectando principalmente a depositantes venezolanos cuyos ahorros quedaron congelados.

Las víctimas han denunciado que, mientras el banco presentaba graves problemas de liquidez, los directivos continuaban otorgando préstamos sin garantías a figuras polémicas, como los 600.000 dólares concedidos a una empresa vinculada a Ricardo Fernández Barrueco. La indignación de los afectados ha escalado a las plataformas digitales, donde el grupo «Víctimas del Nodus Bank» exige justicia y apunta no solo a los cabecillas, sino también a los bienes adquiridos en España, Estados Unidos y Venezuela con el dinero defraudado.

Mientras los ahorristas perdían su sustento, el círculo íntimo de los banqueros disfrutaba de una opulencia sin precedentes. El foco de las críticas se ha centrado en el hijo de Juan Francisco Ramírez, Juan A. Ramírez Vásquez, graduado de la Universidad de Columbia y crítico de arte residente en Nueva York.

Juan A. Ramírez

Según los reportes, Ramírez Vásquez mantuvo un estilo de vida suntuoso que incluyó la organización y asistencia a eventos exclusivos y fiestas de alto perfil en destinos como Fire Island, Aspen y diversas capitales europeas dentro de la comunidad LGBTQ+. El contraste entre el derroche de este círculo social y la ruina financiera de Nodus Bank ha llevado a las autoridades a sospechar que esta fachada de lujo fue sostenida directamente por los fondos desviados por su padre.

La justicia ahora busca retirar el «velo jurídico» para recuperar estos activos y resarcir, al menos parcialmente, a los miles de estafados que vieron cómo su dinero financiaba excentricidades en el extranjero mientras la institución se encaminaba al colapso.

El arquitecto de las sombras: Los vínculos de Niembro con Víctor Vargas y el Grupo BOD

Mucho antes de que el nombre de Tomás Niembro Concha resonara en los tribunales de Florida por el caso Nodus Bank, su figura ya era reconocida en los círculos financieros de Caracas como el operador clave detrás de uno de los imperios bancarios más poderosos y polémicos de Venezuela. Durante décadas, Niembro fue considerado la «mano derecha» de Víctor Vargas Irausquín, el magnate presidente del Grupo BOD (Banco Occidental de Descuento), ocupando cargos de alta dirección como director ejecutivo de CorpBanca y directivo del propio BOD.

Uno de los episodios que mejor ilustra el papel de Niembro como ejecutor de operaciones complejas ocurrió en 2008. En aquel entonces, como director ejecutivo de CorpBanca, Niembro firmó un contrato de compraventa de acciones del Banco del Orinoco N.V., una entidad con sede en Curazao.

Investigaciones posteriores han calificado esta operación como una «fachada» diseñada para engañar a la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban). El objetivo era simular una separación accionaria entre las entidades para cumplir con las exigencias regulatorias que permitieran la fusión entre BOD y CorpBanca. La venta se realizó a favor de Esmerald Partners I S.A., una estructura interpuesta que ocultaba que el control real de la institución permanecía bajo el mando de Vargas y su grupo financiero.

La trayectoria de Niembro está indisolublemente ligada a la insolvencia de las entidades offshore del Grupo BOD, donde miles de ahorristas venezolanos vieron desaparecer sus depósitos. Se le señala como uno de los principales responsables de la gestión que llevó a la quiebra al BOI Bank en Antigua y al Banco del Orinoco N.V. en Curazao.

Recientemente, el síndico de la quiebra en Curazao presentó una denuncia penal por fraude concursal relacionada con el Banco del Orinoco, apuntando a un esquema de falsificación de documentos contables y movimientos irregulares que superan los 1.500 millones de dólares. Aunque en este proceso específico Niembro no figura como el principal acusado, las pesquisas vinculan directamente al círculo financiero que él integró con estas maniobras de ocultamiento de activos y desvío de capitales.

Este historial como estratega en la sombra del Grupo BOD y sus vínculos con el manejo de fondos estatales configuran el perfil de un banquero que, según los analistas, aplicó en el Nodus Bank las mismas tácticas de opacidad y beneficio personal que perfeccionó durante sus años de servicio a Víctor Vargas Irausquín.

Un historial de polémicas recurrentes: Del Banco Latino a las exclusivas inversiones en España

La trayectoria de Tomás Niembro Concha en el sector financiero no es una crónica de éxito empresarial, sino un historial de polémicas recurrentes que se extienden por más de tres décadas. Su reciente declaración de culpabilidad ante la justicia estadounidense es el último capítulo de una carrera que ha navegado entre crisis bancarias, nexos con el poder político y el manejo de fondos públicos, siempre bajo la sombra de la sospecha.

Los antecedentes de Niembro en el centro de tormentas financieras se remontan a la crisis bancaria de 1994 en Venezuela. En aquel entonces, formó parte de la directiva del Banco Latino, la institución cuyo colapso desencadenó una de las emergencias económicas más graves en la historia del país. Tras la quiebra de la entidad, Niembro fue uno de los indiciados por las autoridades venezolanas. Sin embargo, el proceso judicial no culminó en una condena efectiva en ese momento, lo que le permitió reinsertarse en el sistema financiero y, años más tarde, consolidarse como la mano derecha de Víctor Vargas en el Grupo BOD.

A lo largo de los años, Niembro ha mantenido vínculos estrechos con figuras clave del entorno gubernamental venezolano. Uno de los casos más documentados por los reguladores es su relación con Ricardo Fernández Barrueco, conocido como el «Zar de Mercal».

Las auditorías realizadas en Puerto Rico revelaron que, mientras el Nodus Bank ya presentaba graves problemas de liquidez, Niembro autorizó un préstamo de 600.000 dólares a una empresa vinculada a Fernández Barrueco, quien además poseía acciones preferentes en el banco. Esta transacción fue señalada por la Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras (OCIF) como una violación flagrante de las normativas, al tratarse de un préstamo sin garantías adecuadas otorgado en un momento de vulnerabilidad para la institución.

La influencia de Niembro también se extendió al Banco Nacional de Crédito (BNC), donde figuró como miembro de la junta directiva en periodos recientes, al menos hasta 20. Durante su gestión, los estados financieros del BNC mostraron importantes captaciones de recursos provenientes del Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (BANAVIH).

La polémica en torno a estas operaciones reside en que banqueros que ya estaban bajo el radar de investigaciones internacionales manejaban simultáneamente carteras que incluían fondos públicos destinados a la vivienda en Venezuela. Analistas y autoridades han cuestionado si estos flujos de caja estatales fueron utilizados para sostener de forma irregular otras operaciones bancarias del grupo que se encontraban en crisis.

Mientras los ahorristas del Nodus Bank enfrentaban la congelación de sus fondos, Niembro consolidaba un ostentoso estilo de vida en el extranjero. En Madrid, se le ha identificado como propietario de un lujoso apartamento en el exclusivo edificio Lagasca 99, una de las promociones inmobiliarias más caras de España, donde reside una parte de la élite financiera venezolana en el exilio.

No obstante, su intento por expandir su influencia en el sistema bancario español terminó en fracaso. Niembro buscó adquirir el Banco Europeo de Finanzas (BEF) y la red de oficinas de Novanca, pero estas operaciones fueron bloqueadas o miradas con profundo recelo por las autoridades financieras europeas debido a las dudas sobre el origen de los fondos.

Con su confesión de culpabilidad este mes de marzo, se cierra el círculo sobre un operador que, desde el Banco Latino hasta el Nodus Bank, ha dejado un rastro de instituciones fallidas y fortunas personales bajo escrutinio.

 

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