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Un empresario de Anzoátegui, con un ascenso meteórico a la sombra del chavismo, está en la mira de la fiscalía de Bulgaria por su presunta participación en una trama que se tejió alrededor del Investbank de ese país, donde se lavaron 500 millones de euros sustraídos de entidades estatales venezolanas. Aunque, por informaciones de farándula y litigios judiciales, los medios y el público ya lo conocían como Gianfranco Rondón, recientemente intercaló el apellido paterno, Anzellini. Y sí: tiene una cuenta en el banco, pero dice no saber cómo o por qué la implican.
Tiene 28 compañías entre Venezuela, Miami, Panamá y Turquía. Son 22 los años de su trayectoria empresarial, según los registros mercantiles. Y su nombre llegó hasta un documento judicial de envergadura en los Balcanes, que llamó la atención de Washington.
Se trata de Gianfranco Anzellini Rondón, uno de los dos ciudadanos venezolanos que integran la lista de personas y entidades que recibieron transferencias bancarias desde el Investbank de Bulgaria, parte de un entramado sospechoso de blanquear 500 millones de euros procedentes de entidades estatales de Venezuela.
En un documento de junio de 2024, la Fiscalía General de Bulgaria detectó que 101 cuentas del Investbank estaban a nombre de un único titular, el abogado de doble nacionalidad bulgaro-alemana, Tsvetan Georgiev Tsanev, que fueron utilizadas para recibir fondos de las estatales Pdvsa, Corpovex y el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes), en coordinación con una firma suiza de servicios financieros llamada Swiss Latam AG.
“En el proceso de instrucción (o investigación preliminar) se ha establecido que, a través de las cuentas bancarias de clientes procesadas a nombre del titular, el abogado Tsanev [también escrito como Zanev] realizó transferencias bancarias de cantidades e intensidad significativas hacia y desde los Estados Unidos”, se lee en el documento de las autoridades búlgaras. En la lista de recipientes, en segundo lugar, se menciona a Gianfranco Rondón, sin el apellido paterno Anzellini, pero con su correspondiente fecha de nacimiento, lo que permite precisar de quién se trata.
El empresario de 49 años, oriundo del estado Anzoátegui, en el noreste de Venezuela, se ha promovido como un gerente exitoso en el área de salud que también auspicia programas de filantropía a través de la Fundación RG en su tierra natal. Su carrera muestra una parábola de superación que tomó velocidad meteórica a la sombra del Estado venezolano. De llevar un negocio callejero de venta de accesorios para celulares a convertirse en un potentado con empresas en Venezuela y otros tres países, Anzellini Rondón presume en redes sociales de sus viajes al exterior, su jet privado, gustos lujosos y el crecimiento de sus empresas.
“Trabajo desde los 15 años. Fui buhonero. Eso es lo bello de Venezuela: si trabajas o te organizas, sí se pueden cumplir las metas”, dijo hace diez años en una entrevista en Venevisión.
Bulgaría sí, pero no tanto
En la misma entrevista con ese canal de televisión, Anzellini Rondón aseguraba que comenzó a emprender cuando era un quinceañero, una vocación que extendió su actividad empresarial mucho más allá de la filantropía.
En cuestión de dos décadas, desde que formalizó su primera firma en 2004 hasta el presente, ha tejido una red de negocios que abarca Venezuela, Panamá, Estados Unidos y Turquía. Ha incursionado en diversos sectores: desde la construcción, venta de tecnología GPS, suministro de armas y municiones, importación y exportación de electrodomésticos, fábrica de camiones de basura, hasta hoteles boutique, producción de espectáculos y un centro de asistencia médica con múltiples contrataciones con el Estado, según está asentado en el Registro Nacional de Contratistas (RNC). Alrededor de 2015 tomó control del Diario Metropolitano de Barcelona, capital de Anzoátegui, una cabecera que ha cambiado de manos varias veces a lo largo de dos décadas.
Para el período en que se registraron las operaciones sospechosas en el sistema bancario búlgaro que la fiscalía de ese país señala, Anzellini Rondón ya contaba con 14 empresas registradas en Venezuela y dos jurisdicciones extranjeras, Panamá y Estados Unidos. Entre ellas figuraban las dos más emblemáticas, que actúan en el negocio de la salud: RG Group C.A. y Centro de Especialidades Médicas Colina C.A., también conocida como Clínica Colina, ubicada en el sector Colinas del Neverí de Barcelona. Con esta última ha suscrito numerosas contrataciones con entidades públicas, según el RNC.
Si bien es cierto que el nombre de Gianfranco (Anzellini) Rondón aparece en el informe de la Fiscalía búlgara, no se conocen detalles de su participación ni de los montos de las transferencias que recibió. La omisión no es de extrañar en una investigación tan ardua que apenas ha logrado recuperar 46 millones de euros, menos de 10% de los fondos movilizados.
A través de varias comunicaciones por correo electrónico con Armando.Info, el empresario confirmó que abrió una cuenta en el Investbank de Bulgaria, a fin de asegurarse el acceso a euros en vista de las dificultades para hacerse de divisas en Venezuela por el control cambiario que por aquel entonces imperaba.
A cómo se enteró de la entidad bancaria búlgara y se convirtió en cliente, en cambio, se refirió con ambigüedad. En un principio, afirmó que supo del banco búlgaro a través de “un paciente de la clínica o un cliente de la droguería”. Luego, en un cuestionario más detallado, aseguró que “ellos [aludiendo al banco] tenían una agente aquí en Venezuela abriendo cuentas a empresas”. Seguidamente, apuntó que la cuenta no la abrió en alguna sucursal en Venezuela o en Bulgaria, sino que viajó hasta una oficina en el cantón italoparlante de Lugano, Suiza, “a firmar la cuenta, lo que me hizo pensar que era una sucursal del banco en Suiza”.
Al ser consultado nuevamente para precisar si en definitiva había abierto la cuenta en Venezuela o en Suiza, así como detalles de las actividades de sus empresas fuera del país, Anzellini Rondón replicó amablemente que ya no podía responder más preguntas. Se le preguntó varias veces sobre su relación o trato con el abogado Tsvetan Tzanev o la empresa Swiss Latam, pero sobre esto tampoco respondió.

Gianfranco Anzellini Rondón recibe un reconocimiento del Fondo Autoadministrado de Salud del Ministerio de Energia Electrica junto a su socio de la Clínica Colina, Vicente Alberto Salazar Oltra. En el centro, una foto junto a Nicolas Maduro. Crédito: IG @gianfrancoanzellinirondon
Cabe destacar que el nombre de Gianfranco Rondón o su cuenta personal no aparecen en las listas de la investigación búlgara donde se detallan las cuentas que quedaron congeladas o puestas bajo vigilancia especial por la Agencia Estatal de Seguridad Nacional (DANS) de ese país y los tribunales búlgaros. La mención a Rondón se limita únicamente a la lista general de clientes vinculados a la red de transferencias.
En cambio, fue literal y rotundo al negar que en esa cuenta haya recibido fondos de organismos del Estado venezolano. “Yo no trabajo ni con Bandes ni Corpovex. A Pdvsa le atiendo pacientes a través de mi clínica desde hace tres años y cancela en bolívares”.
Dijo desconocer por qué su nombre aparece en la lista de la trama de lavado de Bulgaria, y que tampoco ha recibido hasta el momento ninguna notificación de las autoridades encargadas de la investigación penal en ese país.
En los documentos de la investigación en Bulgaria, el empresario es identificado como Gianfranco Rondón, a secas. Con ese nombre formalizó 12 empresas en el RNC venezolano, de las que hoy algunas permanecen activas, mientras otras figuran como inhabilitadas. En su ficha del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) aparece como empleado activo de Grupo de Inversiones Global C.A. desde junio de 2013. Una de sus compañías matrices, RG Group C.A, lleva precisamente las iniciales de lo que podría tomarse como nombre del grupo comercial.
En Estados Unidos incorporó siete empresas entre 2009 y 2016, hoy en día inactivas. También su firma TAC Group, S. de R.L., fue inscrita en 2008 en Panamá con el nombre Gianfranco Rondón.
Mientras, en la cuenta de redes sociales de su empresa más conocida por el público, Centro de Especialidades Médicas Colina C.A., se le menciona como presidente fundador con dos apellidos. Asimismo, el boletín de la Cámara de Comercio de Turquía, de enero de 2020, certifica el cambio de dirección del presidente de la empresa TAC Group Sderl, Gianfranco Anzellini Rondón, de Ankara a Estambul.
El empresario aclaró a Armando.Info las razones del uso alternativo de sus apellidos paterno y materno. “Esto ocurrió porque hace unos años recuperé mi apellido paterno con procesos legales y el reconocimiento de mis hermanos paternos para sacarme la residencia italiana. Todas mis empresas en Venezuela fueron actualizadas con los dos apellidos: Anzellini Rondon”. Sin embargo, una revisión en el RNC indica que en sus empresas inscritas como proveedoras del Estado venezolano sigue apareciendo solo como Rondón.
Hoja de vida controversial
Algunas empresas de Anzellini Rondón, como GPS Móvil de Venezuela 2012 C.A., registrada en Caracas en 2012, crecieron justo en los años en que Miguel Rodríguez Torres se desempeñó como Ministro del Interior y Justicia (2013-2014). La coincidencia sugiere un vínculo entre el exoficial del Ejército, que por mucho tiempo durante los gobiernos de Hugo Chávez dirigió la policía política del régimen, y Anzellini Rodón, tal como recuerda el portal Poderopedia, cuyo enlace URL está roto, pero su contenido puede ser consultado en el archivo global del Organized Crime and Corruption Reporting Project (Occrp), del que Armando.info es miembro.
Del general Rodríguez Torres, cuya cercanía a Chávez no le ahorró cinco años de prisión bajo Nicolás Maduro, acusado de encabezar un complot contra el gobierno, y quien se encuentra exiliado en España desde 2023, distintas versiones de prensa aseguran que pronto pasará a tener responsabilidades en la administración de la presidenta interina, Delcy Rodríguez.
GPS Móvil de Venezuela 2012 C.A., hoy inhabilitada para contratar con el Estado, según su ficha del RNC, tuvo tiempo para suministrar motocicletas a la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y equipos de posicionamiento satelital para las cooperativas de transporte del país. También distribuyó equipos GPS para los autobuses chinos Yutong, carros de taxi y patrullas de la policía del estado Bolívar.
También Poderopedia destaca que, mediante Soluciones Ambientales e Industriales (Solamin C.A.), Anzellini Rondón obtuvo contratos con las alcaldías de Carrizal (estado Miranda), Cedeño (Bolívar), San Fernando (Apure), Sotillo (Anzoátegui), Turén (Portuguesa) y la Gobernación de Barinas. A partir de 2009, pasó a ser propietario de 50% de las acciones de esta empresa, dedicada a la fabricación de camiones recolectores de basura.
Hoy Anzellini Rondon desestima las versiones sobre el favoritismo que Rodríguez Torres le habría prodigado. De hecho, afirma, fue lo contrario: “El contrato de GPS Móvil fue firmado con los sindicatos de transportistas de Caracas y supervisado por el 911 de la capital. Cuando llegó ese señor [Rodríguez Torres] no solo me quitaron mi permiso, sino que me decomisaron los GPS que eran para los autobuses. Él tomó el control del monitoreo de los autobuses de las líneas de Caracas”, respondió a Armando.Info.
Pero sería un pleito judicial en Miami el que expondría a Gianfranco Anzellini Rondón como figura pública. El litigio, radicado por el propio empresario, lo enfrentó a otro exproveedor del gobierno, Gianfranco Napolitano. El 28 de mayo de 2015, demandó ante la Corte del Distrito Sur de Florida por supuesta extorsión al conglomerado Doral News (Doral Newspaper LLC, Doral News y Doral News TV, Inc), propiedad de Napolitano. La demanda abarcó también a la periodista Patricia Poleo y a Jonathan León, empleado del canal, bajo la acusación de una presunta extorsión por cinco millones de dólares a cambio de no publicar un artículo que aseguraba que el empresario de Anzoátegui era testaferro del presidente de la Asamblea Nacional de aquel entonces, Diosdado Cabello, a quien, por cierto, la corte de Florida llegó a citar para comparecer como testigo. Patricia Poleo había asegurado además en su espacio televisivo que Anzellini Rondón, a quien tildó de “magnate chavista” y “boliburgués”, era familia de Cabello Rondón y utilizaba su apellido como salvoconducto para gestionar negocios con el gobierno.
Anzellini Rondón también niega cualquier vinculación, de parentesco o conocimiento, con el actual ministro de Interior y Justicia, convencionalmente considerado como el número dos del chavismo. “No conozco al señor Cabello, lo dije y lo demostré hace años, la periodista Poleo me mandó un emisario a pagar un dinero, la demandé y su arma fue Twitter”, dijo a Armando.Info. En septiembre de 2015, cuatro meses después de presentar aquella querella en Miami, el caso fue descartado por falta de pruebas: “Yo demandé por difamación. Mi abogado me dijo que la juez lo desestimó, no quise seguir porque me costaba dinero”. Pero en aquel momento del desenlace, Rondón se mostró victorioso: “Hemos vencido con la verdad a quienes pretendieron extorsionarnos y difamarnos, ahora más que nunca seguiremos invirtiendo en Venezuela y en los Estados Unidos de Norteamérica”, proclamó entonces en un comunicado.
Apenas tres años después, volvió a aparecer en medios de Miami, a propósito de la reclamación por impagos de una hipoteca, o foreclosure, por 3,5 millones de dólares en relación con un terreno en la codiciada South Beach, donde Anzellini Rondón se proponía levantar un hotel boutique de 1.300 metros cuadrados de construcción.
Otras versiones le han endilgado conexiones con jerarcas distintos del chavismo. En la edición 521 del 27 de febrero de 2015, por ejemplo, el extinto semanario Las verdades de Miguel aseguraba que Rondón había logrado ascender gracias a su relación con Tareck El Aissami, Néstor Reverol, Jorge García Carneiro y Haiman El Troudi.
Tantos señalamientos llevaron a Anzellini Rondón a los estudios de Venevisión, el 3 de junio de 2016. Allí concedió una entrevista para desempolvar su imagen pública. “Mi padrino [político] es Venezuela”, respondió con una suerte de eslogan a las constantes menciones de sus nexos con el gobierno de Maduro, “no estoy de acuerdo con las empresas de maletín, las odio”. También aclaró que su éxito no fue el resultado de un salto que de la noche a la mañana lo convirtió en millonario, sino por haber trabajado desde los 15 años y saber “aprovechar las oportunidades”.
Hecho a sí mismo (con el Estado)
En 2017, contrajo matrimonio por primera vez con la exanimadora del programa matutino de variedades y chismes de farándula, La Bomba, de Televen, María de los Ángeles del Gallego, conocida como La maracucha. La boda tuvo lugar en el Country Club de Coral Gables, la ciudad del condado Miami-Dade considerada como uno de los vecindarios más costosos de Estados Unidos, por lo que se le apoda el Beverly Hills del Sur.
En esa época, Rondon se dejaba ver en redes con la que era su esposa, paseando en yate por las costas del sur de Florida, compartiendo en fiestas familiares con el actor venezolano Jorge Reyes o comiendo langosta en el archipiélago Los Roques con amigos.
En 2012 había creado Ony Productions, una productora de televisión en Miami que realizaría una telenovela juvenil y un show de cocina transmitido por Venevisión Plus para el público de habla hispana en Estados Unidos.
El matrimonio de Anzellini Rondon con Del Gallego duró hasta 2021. Se casó de nuevo en abril de 2025 con Karoll Jhoana Salazar Andarcia, con quien comparte sociedad en al menos una de las empresas del Grupo RG, Farmacia Colina C.A.
En Venezuela, Rondón mantiene activos sus negocios, en especial con el Centro de Especialidades Médicas La Colina, también conocido como Clínica Colina y el RG Group, propietario de 50% de las acciones de la primera.
Registrada en 2013 en Barcelona, capital de Anzoátegui, la Clínica La Colina cuenta entre sus clientes con una larga lista de organismos públicos como Pdvsa Petróleo S.A., el organismo tributario y de aduanas (Seniat), la Alcaldía del municipio Simón Bolívar de Anzoátegui, el Complejo Siderúrgico Nacional y la Dirección Ejecutiva de la Magistratura, entre otros.
El vicepresidente de La Colina es Vicente Alberto Salazar Oltra, con quien Rondón comparte su adhesión a la Logia Masónica de Venezuela.
Aparte de la Clínica La Colina, el RG Group sirve de paraguas corporativo a la Fundación RG, Farmacia Colina y Pharma Colina. Su objeto social es amplio y a la vez impreciso: puede dedicarse a la vez tanto a la explotación del ramo de la medicina en general, así como a la construcción de obras civiles y estructuras urbanas o la compra, venta, importación y distribución de insumos médicos. Entre sus clientes se encuentran empresas oficiales como Bariven y otras mixtas del sector petrolero, como Petroindependencia, Petrojunín, Petromacareo y Petrourica.
En octubre de 2025, en plena efervescencia patriótica por el despliegue de una flota naval frente a Venezuela que Donald Trump había ordenado dos meses antes, se lanzó la campaña Clínica Colina se viste de milicia. Al mes siguiente, el propio Rondón mostró videos de su entrenamiento como francotirador urbano de la mano del Ejército en el costero estado Sucre, extremo nororiental de Venezuela. Entonces se presentaba como un “empresario que se suma a la defensa de la patria” al tomar el “Curso básico combate táctico, salud en entornos hostiles” en el marco de la unión cívico-militar-popular-comunal.
“Siempre recibo condecoraciones públicas y de empresas privadas porque tengo la Fundación RG y apoyo a mucha gente en el tema de salud”, justificó ante Armando.info los actos de reconocimiento con los que frecuentemente la Guardia Nacional Bolivariana lo distingue.
El 29 de septiembre de 2025, fue uno de los empresarios presentes en la sesión en Anzoátegui del Consejo Nacional por la Soberanía y la Paz, en la que estuvieron presentes Delcy y Jorge Rodríguez, actuales presidenta interina y presidente de la Asamblea Nacional, respectivamente. Por esos mismos días, había participado en la Feria de Turismo de Anzoátegui, junto con el gobernador de la entidad, el periodista oficialista Luis José Marcano. Antes, en agosto de 2025, se le vio en la rueda de negocios internacional 2025, realizada en el Poliedro de Caracas.
Mientras Anzellini Rondon continúa desplegando en redes su faceta empresarial y sus buenas migas con instituciones y funcionarios, tocará esperar el avance de las investigaciones penales, ahora a cargo de Estados Unidos, para saber por qué su nombre terminó enredado en la trama de lavado de 500 millones de euros en un banco búlgaro, una mención que hasta ahora asegura no entender.


