De acuerdo con el informe mensual, el tabaco continúa siendo uno de los productos más incautados, debido a su alta rentabilidad, facilidad de transporte y demanda constante. Las redes criminales lo integran como parte central de esquemas logísticos transnacionales que combinan contrabando, evasión fiscal y distribución informal.
Durante el cierre de 2025, se ejecutaron operativos de alto impacto en países como Panamá, Brasil y Chile. La Autoridad Nacional de Aduanas de Panamá reportó decomisos por más de USD 2,5 millones, mientras que en Santiago la Policía de Investigaciones incautó más de cuatro millones de cigarrillos. En la frontera entre Brasil y Paraguay, se descubrieron viviendas adaptadas como centros de almacenamiento con 267.000 cigarrillos ilegales.
El análisis también identificó el uso persistente de corredores logísticos críticos como las rutas Paraguay–Foz do Iguaçu, Panamá–Golfo de Urabá y Lima–Ecuador. Estas vías, utilizadas para mover cigarrillos, bebidas adulteradas, vapeadores y mercancía falsificada, reflejan la consolidación de redes con alta capacidad de adaptación.
En Guatemala, la Comisión de Defensa del Comercio Formal (CODECOF) señaló que los decomisos acumulados en 2025 superaron los USD 14 millones. A pesar del aumento de controles institucionales, las redes criminales mantuvieron operaciones sofisticadas, utilizando las fronteras con México como punto clave de ingreso con escasa activación de alertas operativas. Se estimó un incremento del 25 % al 40 % en la circulación de productos ilegales durante la temporada alta de consumo.
“El comercio ilegal evoluciona más rápido que las respuestas tradicionales”, advirtió Strategos BIP en su balance regional, subrayando la necesidad de reforzar los mecanismos de fiscalización, inteligencia anticipada y coordinación binacional para contener el fenómeno de manera sostenida.

