
Redacción: La Tabla/Plataforma de Periodismo de Datos 12 ENE 2026
En un mensaje dirigido a la base de apoyo y al país, la vicepresidenta y presidenta encargada, Delcy Rodríguez, enfatizó que la cohesión interna es el factor decisivo para enfrentar la actual crisis. Advirtió que, en el marco de una estrategia para rescatar a los rehenes –el presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente Cilia Flores– y preservar la paz, algunas acciones tácticas podrían generar dudas, pero pidió confianza en el alto mando, señalando que se actúa frente a un adversario que “no opera dentro de la racionalidad humana”. La división, insistió, es el principal riesgo y el objetivo último de las fuerzas agresoras.
El llamamiento lo formuló durante un encuentro de comunicadores organizado por el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información y fue publicado por Prensa Presidencial.
En su discurso, la máxima autoridad ejecutiva temporal delineó la hoja de ruta del gobierno bolivariano ante lo que calificó como una “agresión salvaje y criminal sin precedentes en nuestra historia”. Subrayó que, aunque se esperaba un ataque, jamás se imaginó el cruce de la “línea púrpura”: el bombardeo a una capital suramericana, la misma que vio nacer al Libertador Simón Bolívar.
Frente a esta confrontación abiertamente desigual –“estamos enfrentando una potencia nuclear”–, Rodríguez estableció tres objetivos estratégicos claros e irrenunciables que guían cada decisión: 1) Preservar la paz de la República; 2) Rescatar a los rehenes, en alusión al presidente Nicolás Maduro y a Cilia Flores; y 3) Preservar el poder político de la revolución bolivariana, como garantía para el pueblo y los históricamente excluidos.
Estrategia frente a la irracionalidad del enemigo
Argumentó que la naturaleza de las acciones en curso debe comprenderse a la luz del tipo de adversario al que se enfrentan. “No estamos confrontando a un adversario que pueda entenderse dentro de la racionalidad humana”, afirmó, describiéndolo como un ente comprometido en su integridad moral y empeñado en el chantaje permanente. Frente a esta irracionalidad e inmoralidad, la respuesta debe ser una “paciencia y prudencia estratégica”.
Es en este contexto donde encaja la advertencia directa a los partidarios: “A veces se dan pasos tácticos, que a veces puedan hacerse acciones poco comprensibles”. La presidenta encargada pidió interpretar estas decisiones no como falta de dirección, sino como movimientos calculados dentro de una estrategia mayor, dictada por la necesidad de maniobrar ante un enemigo impredecible y salvaje, y siempre con el rescate de Maduro y Flores como prioridad constante.
La unidad: el campo de batalla decisivo
El núcleo del mensaje fue un llamado apremiante a cerrar filas. “La gran victoria del enemigo sería la división”, sentenció, elevando la unidad nacional a un asunto de seguridad estratégica. Reiteró que, aunque la batalla militar es desigual, poseen una “superioridad moral e histórica” que debe traducirse en una “resistencia victoriosa”.
Concluyó implorando que el pueblo y la revolución marchen “como un solo puño”, confiando en que la dirección política actúa con lealtad y con los objetivos claros trazados, precisamente, para un escenario como el actual. La cohesión, remarcó, no es solo un ideal sino la condición sine qua non para lograr la recuperación de los líderes secuestrados y el futuro del país.

