
⚡ Ingreso a FIR Maiquetía: Dos bombarderos estratégicos B-52H de EE. UU. (TITO41 y TITO42) entraron desde el espacio aéreo de Curazao este jueves 6 de noviembre.
⚡Características del vuelo: Volaron sobre aguas internacionales frente a Venezuela a 24 mil pies de altura y 470 nudos de velocidad.
⚡Ruta utilizada: Corredor aéreo entre Las Aves, Los Roques, La Orchila y la costa desde Falcón hasta Anzoátegui, pasando por La Tortuga.
⚡Patrones de vuelo: Durante más de tres horas realizaron óvalos entre La Orchila, La Blanquilla y La Tortuga, retirándose luego hacia Aruba y Curazao.
⚡ Riesgo civil: Coincidieron con vuelos comerciales nacionales e internacionales en la zona, aumentando el riesgo para la navegación aérea.
⚡Respuesta venezolana: La incursión fue detectada y monitoreada por sistemas de defensa, sin reacción militar, reservando acciones para la vía diplomática.
⚡ Interpretación política: El hecho es visto como una maniobra de presión y provocación en medio de las tensiones entre Washington y Caracas, reavivando el debate sobre soberanía y seguridad aérea en el Caribe.
Redacción: Carlos E Conopoima La Tabla/Plataforma de Periodismo de Datos 6 NOV 2025
En el contexto de las operaciones psicológicas contra Venezuela desarrolladas desde los Estados Unidos de Norteamérica, al mediodía de este jueves 6 de noviembre entraron a la FIR Maiquetía, procedentes del espacio aéreo controlado por Países Bajos (FIR Curazao), dos bombarderos B-52H del ejército de los EE. UU. bajo las denominaciones TITO41 y TITO42.

Estas aeronaves volaron sobre aguas internacionales frente a las costas de Venezuela a unos 24 mil pies de altura y cerca de los 470 nudos de velocidad. Los aparatos utilizaron un corredor entre nuestras Dependencias Federales, a saber: Archipiélago de Las Aves, Archipiélago de Los Roques y La Orchila, y la costa desde el estado Falcón hasta el norte de Anzoátegui y propiamente de la isla La Tortuga.
Al examinar la ruta utilizada no nos cabe la menor duda de que se trató de una abierta y calculada provocación en la que, de manera inteligente y digamos que hasta frustrante (para ellos), la República Bolivariana de Venezuela y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) no tuvo la menor reacción. No la habrá dentro del ámbito militar, pero sí dentro de la diplomacia y las instancias pertinentes como la ONU y otras organizaciones internacionales, como la que regula el uso del espacio aéreo internacional, visto el enorme riesgo que supone mover aviones de guerra cerca de aeronaves civiles con pasajeros a bordo.
No causa extrañeza que justamente ahora, cuando la situación política dentro de los EE. UU. comporta un serio y gravísimo problema para la sociedad estadounidense, su ejército, bajo la dirección de un Secretario de Guerra recién estrenado, produzca una distracción sobre aquellos asuntos y así vuelque la atención de la opinión pública utilizando la inminente “invasión a Venezuela” bajo la tesis de la “lucha contra el narcotráfico” ahora en aguas del mar Caribe.
La República Bolivariana de Venezuela, su pueblo y su Fuerza Armada Nacional Bolivariana, así como gran parte de los países de América del Sur y los países aliados en Europa, Asia y África, saben muy bien que el único y bastardo interés del presidente de los EE. UU. y sus acólitos dentro y fuera de Venezuela es deponer el gobierno legítimo que ejerce el presidente Nicolás Maduro Moros para apoderarse del petróleo, los demás recursos energéticos y minerales, así como del control del Estado a través de presidentes a modo de marionetas, como ya sabemos que acostumbran hacer dadas las nefastas experiencias de países como Irak y Siria, a los cuales invadieron y provocaron una guerra civil.
Volviendo a los equipos militares que se presentaron sobre nuestro mar Caribe, es preciso acotar que tales aeronaves no son utilizadas para vuelos de reconocimiento/entrenamiento, sino para misiones de bombardeo estratégico, lo que supone volar a más de 40 mil pies escoltados por un grupo de aviones que ejecuten guerra electrónica para ocultarlos de los radares y, obviamente, llevar a cabo una misión de ataque contra objetivos militares. Por lo tanto, no vamos a creer que la acción de esta fecha fuera para algo más que “asustarnos”, ignorando que el CODAI, a través de los sofisticados y eficaces equipos de detección y seguimiento, puede “verlos” y desarrollar las tareas necesarias para disuadir y, si fuera el caso, confrontar las amenazas que supone ese tipo de aeronaves sobre nuestro territorio azul.
TITO41 y TITO42 aparecieron cerca de las 17:10 UTC (1:10 p. m. HLV) frente a la península de Paraguaná.
Cerca de las 17:40 UTC (4:40 p. m. HLV) estaban aproximadamente a 40 mn (60 km) de la costa del estado La Guaira, frente a Maiquetía, volando rumbo al este.
Para las 18:00 UTC (2:00 p. m. HLV) las aeronaves describieron un primer óvalo comprendido entre las islas La Orchila, La Blanquilla y La Tortuga. Este patrón de vuelo fue repetido unas tres oportunidades y luego tomaron rumbo al noreste.
Sobre las 19:00 UTC (3:00 p. m. HLV) ambas naves regresaron y tomaron exactamente el mismo corredor por donde ingresaron a la FIR Maiquetía, ahora en sentido contrario, rumbo al oeste.
Finalmente, a las 20:00 UTC (4:00 p. m. HLV) los bombarderos volaron al este de la península de Paraguaná y abandonaron rumbo noroeste las inmediaciones de las islas Aruba y Curazao.
Debemos acotar que durante todo el tiempo que dichas aeronaves estuvieron dentro de la FIR Maiquetía, numerosos vuelos comerciales nacionales e internacionales estuvieron a pocas millas náuticas de ellas, lo que pone en evidencia que las maniobras militares estadounidenses frente a nuestras costas y dentro de la responsabilidad del Estado venezolano, por medio del INAC, son un riesgo para la navegación aérea, amén de la amenaza que significa su presencia cerca del territorio venezolano.
Pongamos en su justa dimensión tal riesgo: los vuelos comerciales que tienen lugar en Venezuela, ya sea que arriben o partan desde Maiquetía o inclusive los que transitan sobre nuestro territorio, lo hacen a través de aerovías establecidas y, en todo caso, coordinadas con los pilotos y las aerolíneas, y lo hacen además a determinadas alturas. Entonces, un avión militar volando a las mismas alturas que usan los aviones civiles sin establecer comunicación con ningún centro de control de tráfico aéreo (ATC) y mucho menos con el resto de las aeronaves en vuelo significa una violación de las normas de la aeronavegación (en la imagen LER903 en vuelo desde Margarita tenía al par de bombarderos exactamente a la misma cota de vuelo).
La “Prensa Libre”, los “influencers” y, peor aún, los propios connacionales venezolanos que, desde la comodidad que supone el uso de equipos de comunicación, hicieron del conocimiento público su sesgada cualidad informativa por una parte y la mofa y la absurda manera de pensar sobre un tema de defensa nacional por otra, una vez más cayeron en el ridículo todos al unísono mientras los aviones iban de regreso a su base. Venezuela no será atacada, Venezuela no será un escenario de guerra y, mucho menos, Venezuela y su pueblo permitirán que violen su territorio.

