Un viejo proverbio dice que “dinero llama dinero”, pero la paradoja pudiera reinventarse también como: “estafa llama estafa”. La historia que aquí relatamos no se trata del guión de una tragicomedia de Hollywood, aunque bien pudiera serlo.
El St. Croix Center es un condominio mixto, conformado por apartamentos y locales comerciales, con ofertas orientadas principalmente a la prominente comunidad afro de Lauderdale Lakes, ciudad ubicada al noroeste de Fort Lauderdale, en Florida.
El centro comercial St. Croix lleva patente el estigma de la estafa. La primera razón es que los venezolanos José y Chamel Gaspard Morell, son propietarios allí, desde 2011, de 18 locales comerciales, arrendados a salones de belleza, un spa, centro de atención médica, etc.
Desde finales de 2023, los Gaspard Morell, quienes residen en Panamá, son buscados por Interpol, tras ser acusados de estafar a inversores con la promesa de entregarles pisos de su centro comercial panameño Las Anclas Mall o cederle facturas impagas de la petrolera Pdvsa.
Además de ello, los Gaspard usaron sus locales en el St. Croix para colocarlos como garantía de un crédito que recibieron en 2014 del mayorista IPG, con el que dejaron una deuda de casi $600 mil, antes que los Gaspard se declararan en quiebra para no perder los locales.
IPG -empresa de Doral Florida que terminó siendo estafada-, les había suministrado a crédito, equipos de computación Lenovo, que los Gaspard revendieron a Pdvsa con altos márgenes de ganancia, pero que no pagaron en su totalidad, alegando incumplimientos de la petrolera.
No obstante, una tercera estafa, que ha terminado en manos de la justicia federal de EE.UU., salpica también a los Gaspard, luego que los jamaiquinos Monique C. Clarke y Jon-Michael Hudson fueran acusados por un gran jurado en 2024, de defraudar a personas mayores.
Monique Clarke, dueña de la boutique Paradigm The Brand y el salón de belleza Paradigm Beauty Bar en el St. Croix Center, era inquilina de los Gaspard. Así, desde los locales de los fugitivos venezolanos, Monique presuntamente participó en un fraude nigeriano en todo EE.UU.
Clarke y Hudson supuestamente participaron en el lavado de dinero proveniente de una organización criminal que llamaba por teléfono a personas mayores y les comunicaba que habían ganado un premio de lotería de millones de dólares.
Los estafadores les explicaban a sus víctimas que para cobrar el premio, debían pagar gastos de envío, impuestos, seguro y trámites aduaneros, entre otros. Les pedían a las víctimas enviar cheques personales y de caja a mulas de dinero.
Las mulas depositaban los cheques en sus cuentas bancarias, retiraban el efectivo y se lo enviaban a la inquilina de los Gaspard y a otros cómplices mediante un servicio de mensajería, según la fiscalía federal para el Distrito Sur de Florida.
La estafa, por más de $6 millones, operó entre octubre de 2020 y enero de 2021, cuando ya Monique Clarke era inquilina de los Gaspard, por lo que se sospecha que estos pudieron haberse beneficiado de uno u otro modo del fraude, como mínimo con el arrendamiento de los locales.
Monique presuntamente transfirió $150,000 a la cuenta bancaria de un concesionario de automóviles en Jamaica para la compra de un Mercedes Benz AMG GT 63 S Coupé 2020, según la fiscalía federal y el Departamento de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI).
El Departamento de Justicia y el Departamento de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), sin embargo, parecen haber prestado poca atención a los antecedentes por estafa de los Gaspard, desde cuyos locales se realizaron llamadas telefónicas vinculadas al fraude nigeriano, según lo revelado por @josepgonzalez687.