El acto más simple de corrupción de Papá Pitufo era mandar unos “confites” representados en 20 millones de pesos en efectivo para pagar “unos policías” que “no dejaban trabajar”. Y mientras se develaba la más pequeña evidencia del poder corruptor de este criminal en las audiencias públicas, sus abogados, motivados por exorbitantes sumas de dinero, probablemente de dudoso origen, confirmarían que alias Papá Pitufo no aceptaba cargos y con voz enérgica hacían ingentes esfuerzos por desacreditar las pruebas de la Fiscalía, defendiendo sin dilación a su cliente como un negociante normal, dedicado a la importación de mercancías, y claro, descalificando las pruebas irrefutables contra el “Zar del Contrabando”, el mismo que según sus abogados fue víctima de un entrampamiento por cuenta de unos agentes encubiertos del Estado.
Fueron 19 pruebas develadas por la Fiscalía en 6 meses, recolectadas entre el 1 de septiembre de 2023 y el 7 de marzo de 2024, las cuales dejaron al descubierto una estrategia que por más de 30 años dirigió alias. Papá Pitufo para escalar su poder criminal y que fue determinante para que la jueza dictara medida de aseguramiento en su contra e impulsara su proceso de extradición de Portugal a Colombia.
Esta última fase de la operación, es un merecido éxito de los investigadores de la Policía Nacional y de la Fiscalía, cuya perseverancia siempre amenazada por la adversidad en los últimos 8 años, es decir desde 2018 cuando la Policía Fiscal y Aduanera, con la Fiscalía para las Finanzas Criminales, la agencia HSI de Estados Unidos, la Dian y la UIAF, crearon una fuerza de tarea muy blindada para lograr la judicialización de Diego Marín Buitrago Alias.Papá Pitufo y su estructura criminal.
Pero no hay blindaje inmune a los proyectiles de la corrupción, menos mal su ADN no es infalible, la historia de la humanidad así lo demuestra. Alias Papá Pitufo mantenía informado de las actuaciones judiciales en su contra, también de las policiales y aduaneras, inclusive de las pesquisas de las agencias federales en USA. Los “confites” eran su caja mejor, porque según la evidencia develada, pagaba 300 millones de pesos mensuales a Directivos de la Dian, la Policía y la Justicia, 50 millones a los jefes Seccionales y 70 millones por cada contenedor que coronaba, pues este lucrativo negocio les daba para todo. Los estudios indican que el contrabando genera ganancias por casi un billón de pesos mensuales a los criminales.
Pagaba 300 millones mensuales a directivos de la Dian, la Policía y la Justicia, 50 millones a los jefes seccionales y 70 millones por cada contenedor que coronaba
Ahora y después de su captura, junto a las del Bendecido y Pacho se han disparado las incautaciones de cigarrillos de contrabando y textiles principalmente. Son millones de cajas de contrabando que de alguna manera aliviarán el enorme déficit de recaudo que enfrenta la nación.
Las investigaciones que hasta el 2018 dormían sobre los laureles contra Papa Pitufo, movilizó el interés de las autoridades al declararlo objetivo de alto valor. No era sencillo hallar evidencia en su contra, se identificaron numerosas empresas fachadas, cuenta bancarias, propiedades, se capturaron operadores, se incautaron volúmenes de marcancia ilegal, pero las líneas de conexión directa eran invisibles, imperceptibles en este tenebroso entramado criminal.
Hábilmente Papá Pitufo logró armar una maquinaria corrupta y criminal sin precedentes, abogados, ex fiscales, ex agentes federales, exinvestigadores, congresistas, altos funcionarios del Estado, familiares de ministros y presidentes, y exfuncionarios de la Dian eran su primer anillo de operación, los que le permitieron armar una coraza suficientemente poderosa, no solo para contrarrestar las investigaciones en su contra, sino también, para quitarse del camino a quienes afectaban sus intereses desde las instituciones. Mientras tanto su sagaz forma de moverse en el poder, le permitía coronar cantidades de contenedores repletos de cigarrillos, licores, confecciones, textiles, calzados y electrodomésticos de contrabando provenientes de la China comúnmente y nacionalizados ilegalmente por los puertos de Buenaventura y Cartagena, principalmente, donde disponía de muchos “Ambuilla” para asegurar el cruce de la zona primaria aduanera.
El Halloween de Papá Pitufo, no eran sólo confites de 20 millones de pesos en fechas y lugares puntuales para cruzar la zona secundaria aduanera; era una operación permanente de más de 30 años, contínua, dirigida a cooptar la institucionalidad, a instalarse en su ADN y a fortificar un sistema de economía criminal a través del contrabando, la corrupción y el lavado de dinero. Al igual que en el narcotráfico, se activaba con especial sigilo y soterrada habilidad en época de campaña electoral para financiar partidos políticos, condicionar la designación de funcionarios en cargos críticos de la Dian, la Policía y los Puertos, y asegurarse que en la Administración de turno, ni en el Ejecutivo ni en el judicial sus intereses serían afectados y tal como lo logró en 2020 en la Polfa, las colectas millonarias, llegarían a alfiles hambrientos, del más alto nivel de Estado, para quitar los palos sobre la rueda que le incomodaban.
La buena noticia es que en esta oportunidad su táctica corruptora no le funcionó, gracias a que aún existen funcionarios que no negocian sus principios. Y por el bien del país, de su economía, del empleo, del comercio, de la seguridad y de la salud e integridad de las personas y de las instituciones vulneradas, bienvenida la más importante y estratégica intervención de la Policía Nacional y la Fiscalía General, en contra de la más grande maquinaria de corrupción y contrabando que ha operado en Colombia en las últimas tres décadas. El paso siguiente es el más complejo y desafiante para las autoridades. Este es el camino para derrotar, algún día, la hidra de mil cabezas.