Noticias Candela - Informe 25 por Jorge Castro

¿$209 mil millones o $260 mil millones? Las propias cifras de Delcy sobre el contrato petrolero con EE.UU. dejan un «faltante» de $50 mil millones que no cierra ni con la carga fiscal anunciada

La presidenta encargada fijó una carga fiscal de $19 por barril y 1,5 millones de barriles diarios por 25 años, pero declaró ingresos por $209 mil millones cuando la multiplicación forzosa da $260 mil millones. El desfase de más de $50 mil millones no admite interpretación: es un error aritmético que deja en el aire la verdadera recaudación fiscal, mientras que la omisión del nuevo impuesto integral de hidrocarburos (IH), creado en enero, agrava la inconsistencia.

Redacción:  La Tabla Plataforma de Periodismo de Datos   30 AGO 2026
Ls cuentas sobre el contrato petrolero con Estados Unidos presentadas por Delcy Rodríguez tienen una brecha (o desbalance) de más de 50 mil millones de dólares que no puede ocultarse con ajustes de última hora. Con sus propias cifras —1,5 millones de barriles diarios, 25 años de duración y $19 de ingreso fiscal por barril— el Estado debería recibir $260 mil millones, pero ella anunció $209 mil millones. Esaa diferencia no es un margen de error; es una inconsistencia aritmética que colapsa cualquier intento de cierre de caja.
Veamos los números fríos que entregó la propia funcionaria. Un promedio de 1,5 millones de barriles por día equivale a 547,5 millones de barriles al año. En 25 años, la producción total asciende a 13.687,5 millones de barriles. Si cada barril aporta $19 al fisco, el resultado forzoso es de $260.062,5 millones. Sin embargo, el monto oficial declarado es de $209.335 millones. La diferencia es de exactamente $50.727,5 millones, es decir, más de 50 millardos que sencillamente no aparecen por ningún lado.
Para que los $209.335 millones fueran ciertos con una **carga fiscal** de $19 por barril, la producción total del contrato tendría que ser de 11.017,6 millones de barriles. Eso arroja un promedio diario de apenas 1,2 millones de barriles, no los 1,5 millones pregonados. Es decir, para que la cifra oficial cuadre, hay que recortar 300 mil barriles diarios de la nada. Como bien se ha dicho: «lo ponga para arriba, lo ponga para abajo o lo ponga de lado», los números nunca cierran.
Pero la inconsistencia no termina ahí. La reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, sancionada el 29 de enero de 2026, creó el Impuesto Integrado de Hidrocarburos (IIH), con una carga tributaria de hasta el 15% sobre los ingresos brutos que grava la producción. En ninguna de las presentaciones oficiales del viernes ni del sábado se menciona este tributo. Al omitirlo, la carga fiscal real por barril supera con creces los $19 declarados, lo que agrava el desfase y demuestra que el cálculo oficial es fiscalmente incompleto.
Si bien la reforma otorga flexibilidad para ajustar alícuotas según cada proyecto, esa potestad legal no justifica una suma que no cuadra con la aritmética básica. No se trata de una interpretación jurídica ni de una estimación técnica discutible; se trata de multiplicar y dividir con las variables que la propia presidenta encargada suministró. Y con esos datos, la operación es irreconciliable.
El histórico contrato petrolero binacional con Estados Unidos queda envuelto en una nebulosa numérica que el gobierno no ha logrado aclarar. El faltante de más de $50 mil millones y la omisión deliberada del nuevo impuesto no son detalles menores: son la prueba contundente de que las cifras oficiales no resisten el menor escrutinio. El cierre de caja de PDVSA, según lo presentado, es sencillamente inviable. Los venezolanos no tienen una explicación: tienen un desbalance financiero que la aritmética se encarga de evidenciar sin piedad.


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